La Liguilla arranca sin algunos de sus protagonistas. No es una metáfora: varios de los futbolistas más determinantes del torneo ya no están disponibles porque el calendario decidió que el Mundial empieza antes de que termine la liga.
La convocatoria de la selección mexicana, encabezada por Javier Aguirre, obligó a los clubes a soltar piezas clave justo antes de la fase decisiva. Equipos como Guadalajara, Toluca o América llegan recortados, no por lesiones ni sanciones, sino por una decisión estructural: priorizar al Tri por encima del torneo local.
Una Liguilla condicionada desde el origen
No es casualidad que el nivel competitivo se vea alterado. La Liguilla del Clausura 2026 se diseñó sabiendo que no contaría con seleccionados, una situación que impacta directamente en el rendimiento colectivo. Algunos clubes pierden titulares en zonas críticas, obligando a reinventarse en plena eliminatoria.
El caso de Chivas es el más evidente: múltiples convocados lo dejan sin columna vertebral. Pero no es el único. Al menos cinco equipos enfrentan bajas sensibles, lo que rompe cualquier noción de igualdad deportiva en la fase final.
El ruido que tapa al torneo
Más allá del impacto en la cancha, el problema también es narrativo. La conversación gira alrededor del Tri, no de la Liguilla. Los cruces, los ajustes tácticos y las historias del torneo quedan en segundo plano frente a la expectativa mundialista.
La liga pierde protagonismo justo en su momento más importante. Y eso no es menor: la Liguilla es, históricamente, el producto más fuerte del fútbol mexicano.
Una tensión que no es nueva
El conflicto entre selección y clubes no apareció este torneo, pero aquí se vuelve más visible. La preparación para el Mundial exige concentración anticipada, mientras que la Liga MX mantiene su calendario sin margen de maniobra. El resultado es un torneo incompleto.
La pregunta no es si afecta, sino cuánto. Y la respuesta se empieza a ver en cada partido: equipos menos profundos, figuras ausentes y una sensación constante de que algo falta.
La Liguilla sigue siendo atractiva, pero esta vez llega condicionada. No por el fútbol, sino por todo lo que lo rodea.
