Que Mikel Arriola salga a ponerle el pecho a las balas para respaldar a Javier Aguirre y su lista mundialista no es cualquier cosa; ha armado una bronca de las buenas en el fútbol mexicano. Es un movimiento arriesgado. ¿Es de verdad un acto de fe en el "Vasco" o solo un juego de poder tras bambalinas? La respuesta va a pegar fuerte en el futuro de nuestro fútbol.
El mensaje de Arriola es claro: "cero manoseo". Suena bien, la verdad. Pero en un negocio donde los hilos se mueven por intereses externos y la presión de la prensa (que a veces parece que juega para el otro lado), cuesta creer que estemos ante un cambio real. Quizá sea lo mismo de siempre, pero con una cara más amable.
El Contexto del Apoyo
Para entender este espaldarazo hay que ver dónde estamos parados. Javier Aguirre —viejo lobo de mar si es que los hay— sabe perfectamente lo que es tener la soga al cuello dirigiendo a la Selección. Ya ha estado en el ojo del huracán y salió vivo. Arriola no solo confía en su pizarra, sino en su colmillo para torear a los dueños y a la política del balón. No es poca cosa.
El "cero manoseo" es el gancho. Tradicionalmente, las listas en México han sido un mercado de especulaciones y pleitos. Si de veras cumplen la promesa de un proceso limpio basado en méritos, estaríamos dando ese paso a la profesionalización que tanto nos urge. Ojalá no se quede en palabras.
¿Cambio de Paradigma o Más de lo Mismo?
Muchos se preguntan si esto es un giro de timón real o puro circo para calmar las aguas antes de que ruede el balón en el Mundial. Todo apunta a que lo importante no serán solo los nombres que aparezcan en la convocatoria. Lo que cuenta es el sistema. Un equipo bien parado, con los roles claros, puede dar la campanada aunque no tenga figuras de clase mundial.
Arriola parece haber entendido que la organización mata al talento individual cuando este no tiene orden. El "Vasco" ya ha demostrado que sabe exprimir a sus grupos con estructuras sólidas. Y si logra meterle esa idea en la cabeza a los seleccionados, igual y vemos a un equipo que por fin compita de tú a tú. Ya nos toca.
El Papel de Aguirre
Aguirre no es de los que se doblan. Su enfoque es analítico, frío (muy a su estilo) y eso le permite decidir por rendimiento y no por quién vende más camisetas o quién es el más popular del momento. Justo lo que le hace falta a un Tri que pide a gritos una renovación de fondo. Es ahora o nunca.
La clave va a ser el ajuste fino durante el torneo. Su lectura de partido será vital. Si el "Vasco" logra armar un esquema flexible que no se rompa ante la primera dificultad, su lista podría callar muchas bocas. No hay margen de error.
Reflexiones Finales
El respaldo de Mikel Arriola a Javier Aguirre busca, en el papel, blindar a la selección. Pero seamos honestos: el apoyo se acaba cuando los resultados no llegan. Habrá que ver si el famoso "cero manoseo" aguanta los periodicazos y la presión cuando el Mundial esté a la vuelta de la esquina.
Al final, todo queda en manos de Aguirre y de unos jugadores que deben entender que el equipo está por encima de cualquier ego. ¿Será este el inicio de algo diferente o solo otra ilusión mundialista? El tiempo, como siempre, pondrá a cada quien en su lugar.
