Cadillac puede encontrar señales positivas en el ritmo de Sergio Pérez en Madrid, pero ya no puede esconder el dato que define su temporada: después de 14 Grandes Premios, el equipo sigue sin puntos. Checo sufrió su quinto abandono del año por un problema en el sistema de agua del monoplaza, justo cuando había conseguido mantenerse cerca de rivales directos. La mejoría existió; el resultado, otra vez, no.
El mexicano arrancó desde el fondo, ganó posiciones en la primera vuelta y llegó a rodar en el puesto 15. Mantuvo detrás a Yuki Tsunoda antes de su parada y se sostuvo cerca del Williams de Alexander Albon. Cuando la carrera parecía ofrecer una de las actuaciones más competitivas de Cadillac, una posible fuga de agua obligó al retiro alrededor de la vuelta 33.
Madrid fue una mejora que terminó como todas las alarmas
Pérez calificó el fin de semana como uno de los más sólidos del equipo en términos de ritmo. La afirmación tiene sustento: el Cadillac pudo competir durante un tramo con autos que habitualmente lo superan y Checo exprimió las oportunidades de la salida. No estaba en posición de puntuar, pero sí de conseguir un resultado más digno que el que sugería su lugar de partida.
El problema es que un equipo nuevo no avanza solamente cuando se acerca al ritmo de la zona media. También debe completar las carreras para convertir ese aprendizaje en información y resultados. Cadillac volvió a fallar en ese punto. La avería de Madrid no fue un error de conducción ni un contacto; fue otro problema técnico que interrumpió el trabajo del piloto.
La temporada de Pérez registra ahora 14 participaciones, cero puntos, ningún top 10 y cinco abandonos. Su mejor resultado oficial es un decimocuarto lugar. Cadillac tampoco ha puntuado como constructor y su mejor llegada pertenece a Valtteri Bottas, quien terminó decimotercero en China.
El punto perdido en Mónaco pesa cada vez más
La ocasión más cercana llegó en Mónaco. Checo cruzó la meta en décimo sitio y durante unos minutos pareció haber conseguido el primer punto de la historia del equipo. Una sanción por colocación incorrecta en la parrilla después de una bandera roja lo relegó al puesto 15.
Aquel episodio pudo presentarse como un error corregible. Tres meses después, se ha convertido en el símbolo de una temporada en la que Cadillac no logra juntar ejecución, fiabilidad y rendimiento durante un fin de semana completo. Cuando el coche termina, le falta velocidad; cuando parece acercarse, aparece una avería; y cuando surge una oportunidad extraordinaria, una infracción borra el resultado.
La fiabilidad ya provocó cambios arriba
Los problemas no comenzaron en Madrid. El equipo ha lidiado con sobrecalentamiento, fallas de frenos, suspensión y distintos contratiempos que limitaron el rodaje de ambos pilotos. Después de la primera mitad del calendario, Cadillac sustituyó a Graeme Lowdon por Marcin Budkowski en la dirección del equipo, una decisión que mostró que la paciencia interna tampoco era ilimitada.
Para una estructura debutante, ocupar el último lugar no es una sorpresa. Llegar desde cero a la Fórmula 1 implica contratar personal, construir procesos y aprender a operar bajo una presión que ninguna simulación reproduce. Pero ser el único equipo sin puntos después de 14 fechas y repetir fallas que impiden terminar sí convierte el aprendizaje en una urgencia.
La experiencia de Pérez y Bottas debía acelerar ese proceso. Ambos pueden identificar comportamientos, separar una limitación aerodinámica de un problema mecánico y orientar el desarrollo. Esa ventaja sólo sirve si el auto acumula vueltas. Cada abandono reduce datos y también desgasta la confianza del grupo.
La crisis no es sólo de Checo
Los números individuales golpean a Pérez, pero sería incorrecto leerlos como una medida aislada de su rendimiento. En Madrid llevó el coche hasta su límite razonable y el retiro llegó por una avería. En otras fechas, la falta de ritmo del paquete lo dejó sin herramientas reales para perseguir los puntos.
Eso no elimina su responsabilidad. La sanción de Mónaco costó la mejor oportunidad del año y la clasificación sigue siendo un área en la que Cadillac necesita encontrar tiempo. Sin embargo, el desafío principal pertenece al proyecto: producir un monoplaza que pueda terminar y competir de manera repetible.
Bakú aparece como la siguiente posibilidad y como un circuito ligado a dos victorias de Checo. Cadillac espera introducir mejoras, pero el objetivo inmediato es más básico que una hazaña: completar el fin de semana sin que otra falla convierta un pequeño avance en un nuevo cero. Catorce carreras ya son suficientes para que la condición de novato explique el comienzo, pero no para que excuse todo lo que viene después.
