Andy Ruiz Jr. volverá esta noche al ring con una imagen muy distinta a la que dejó la última vez que peleó. El excampeón mundial marcó 254.3 libras para enfrentar a Damian Knyba en el Prudential Center de Newark, un número que inmediatamente se convirtió en una de las historias alrededor de su regreso: es su peso más bajo desde 2018 y representa una reducción de más de 20 libras respecto a su combate anterior.
La transformación importa especialmente en el caso de Ruiz porque su condición física ha acompañado prácticamente todas las conversaciones sobre su carrera desde que sorprendió al mundo en 2019. Aquella noche contra Anthony Joshua demostró que tenía velocidad de manos, potencia y combinaciones suficientes para competir con cualquier peso completo del planeta, pero nunca consiguió convertir aquel triunfo en un periodo prolongado de dominio. Siete años después, el mexicano intenta demostrar que todavía existe tiempo para escribir una última etapa importante.
El regreso tampoco ocurre después de una ausencia menor. Ruiz no pelea desde agosto de 2024, cuando empató con Jarrell Miller en Los Ángeles, y llega a Newark con 36 años, una nueva etapa promocional y Manny Robles nuevamente en su esquina. Todo alrededor del combate apunta a un relanzamiento, pero será lo que ocurra contra Knyba lo que determine si realmente existe una segunda carrera esperando al excampeón.
254.3 libras cambian la primera impresión del regreso
Ruiz registró 274.5 libras para enfrentar a Miller hace dos años. Esta vez detuvo la báscula en 254.3, prácticamente el mismo peso de Knyba, pese a que el polaco cuenta con una ventaja considerable de estatura. Para encontrar una cifra menor de Ruiz hay que remontarse hasta 2018, antes incluso de que su nombre quedara ligado para siempre al de Joshua.
El peso por sí mismo no garantiza que Ruiz vuelva a ser el peleador que conquistó tres campeonatos mundiales, pero sí elimina una de las primeras dudas alrededor de su regreso. Durante distintos momentos de su carrera, el propio Andy reconoció problemas de disciplina después de convertirse en campeón, y su condición física fue particularmente cuestionada cuando apareció con 283.5 libras para la revancha contra Joshua en diciembre de 2019.
Esta vez la preparación ofrece una señal diferente. Ruiz llega considerablemente más ligero, después de un campamento completo y nuevamente acompañado por el entrenador con quien consiguió la victoria más importante de su carrera. La pregunta que queda pendiente es si esa transformación también devolverá dentro del ring la velocidad y explosividad que hicieron tan peligroso al mexicano.
Manny Robles vuelve al lugar donde comenzó la historia
La reunión con Manny Robles añade otra dimensión al regreso. Robles estaba en la esquina de Ruiz cuando aceptó con pocas semanas de anticipación enfrentar a Joshua en el Madison Square Garden en junio de 2019. El mexicano cayó en el tercer asalto, se levantó y terminó derribando cuatro veces al entonces campeón antes de provocar una de las mayores sorpresas de la historia reciente de los pesos completos.
La relación terminó después de la derrota en la revancha, pero ambos vuelven a trabajar juntos en un momento completamente distinto. Ruiz ya no es el contendiente que busca demostrar que pertenece a la élite ni el campeón que intenta administrar un éxito repentino. Ahora es un veterano que necesita reconstruir su posición después de años de poca actividad.
Desde aquella segunda pelea con Joshua, Ruiz solamente ha subido al ring en tres ocasiones. Derrotó a Chris Arreola en 2021, superó a Luis Ortiz en 2022 y empató con Miller en 2024. Esa irregularidad explica por qué el combate de esta noche representa mucho más que otra victoria en su récord: Andy necesita volver a construir continuidad.
Knyba puede revelar cuánto le queda a Ruiz
Damian Knyba llega con marca de 17-1 y con características físicas que pueden incomodar a Ruiz. El polaco tiene una importante ventaja de estatura, por lo que Andy tendrá que trabajar para cerrar la distancia y evitar pasar demasiado tiempo en el extremo del alcance de su rival.
Ese tipo de combate puede servir además para medir inmediatamente el efecto de la pérdida de peso. En su mejor versión, Ruiz podía compensar su menor estatura con movimientos rápidos hacia adelante y combinaciones de manos poco habituales para un peso completo. Si esa velocidad aparece nuevamente, las 254.3 libras tendrán una explicación deportiva; si no aparece, la transformación de la báscula será solamente eso.
Knyba tampoco tiene motivos para facilitarle la noche. Enfrentar a un excampeón mundial representa una oportunidad para elevar su propio nombre dentro de la división, especialmente ante un rival cuya reputación sigue siendo considerablemente mayor que su actividad reciente.
Ruiz todavía piensa en otro campeonato
El mexicano ha hablado de volver a disputar un título mundial y su nueva etapa con Matchroom Boxing pretende construir un camino que permita acercarlo nuevamente a peleas importantes. Pero la división de peso completo no espera a nadie y Ruiz necesita demostrar primero que puede competir regularmente después de tantos periodos de inactividad.
Una victoria convincente contra Knyba permitiría empezar a hablar de un siguiente rival y medir hasta dónde puede avanzar esta última etapa. Una actuación complicada, incluso ganando, dejaría más dudas sobre la posibilidad de competir contra los nombres principales de la división. Una derrota, a los 36 años y después de dos años fuera, podría reducir drásticamente las oportunidades disponibles.
En 2019, Andy Ruiz necesitó una sola noche para pasar de contendiente inesperado a campeón mundial. Esta vez el recorrido será mucho más largo. La báscula ya entregó la primera señal de que se tomó el regreso en serio; ahora necesita demostrar que debajo de esas 254.3 libras todavía está el peleador capaz de convertir la velocidad de sus manos en un problema para cualquier peso completo.
