El reloj marcaba el minuto 79 y Argentina estaba al borde de la eliminación. Dos goles abajo, un penal fallado por Lionel Messi y un rival que había ejecutado su plan casi a la perfección dibujaban uno de los grandes golpes del Mundial 2026. Entonces apareció el carácter de un campeón.
En apenas trece minutos, la Albiceleste transformó una derrota segura en una remontada inolvidable. Cristian Romero inició la reacción, Messi empató el encuentro con la autoridad de los futbolistas que viven para este tipo de escenarios y Enzo Fernández, ya en el tiempo agregado, firmó el 3-2 definitivo que mantuvo con vida a la selección dirigida por Lionel Scaloni.
Egipto rozó la hazaña
La eliminación no alcanza a describir el torneo que firmó Egipto. El conjunto africano jugó sin complejos, aprovechó los espacios de la defensa argentina y encontró recompensa con los goles de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico. Durante más de una hora controló el partido y estuvo muy cerca de protagonizar la mayor sorpresa de los octavos de final.
Además de su eficacia ofensiva, Egipto encontró en su arquero Mostafa Shobeir a una de las figuras del encuentro. Sus intervenciones sostuvieron la ventaja mientras Argentina acumulaba ocasiones sin encontrar el gol que cambiara la historia.
Messi volvió a decidir cuando más importaba
La tarde de Lionel Messi parecía destinada a convertirse en una de las más frustrantes de su carrera mundialista. El capitán argentino desperdició un penal en la primera mitad y vio cómo el partido se complicaba con el paso de los minutos. Sin embargo, nunca dejó de asumir la responsabilidad.
Su gol para el 2-2 cambió por completo la dinámica emocional del encuentro. Argentina recuperó la confianza y terminó encontrando el tanto del triunfo gracias a Enzo Fernández, culminando una remontada que recordó por qué los campeones rara vez dejan de creer mientras el partido siga vivo.
Un aviso para los cuartos de final
La clasificación mantiene intacto el sueño argentino de defender la corona, aunque también deja señales que Scaloni deberá corregir. La selección volvió a mostrar recursos competitivos extraordinarios, pero sufrió demasiado ante un rival que supo castigar cada desajuste defensivo.
Egipto abandona el torneo con la cabeza en alto después de llevar al límite al campeón del mundo. Argentina, en cambio, sigue adelante con una victoria que probablemente será recordada como uno de los grandes partidos del Mundial 2026, más por la resiliencia que por el brillo futbolístico.
