El reloj parecía correr a favor de Inglaterra. Harry Kane había adelantado a los Three Lions y el sueño de disputar una primera final mundialista desde 1966 comenzaba a tomar forma. Pero enfrente estaba el campeón del mundo. Y los campeones, muchas veces, necesitan apenas unos minutos para cambiar la historia.
Argentina remontó en el cierre del partido para imponerse 2-1 y asegurar su presencia en una nueva final de la Copa del Mundo. Enzo Fernández igualó el marcador cuando la eliminación parecía inevitable y, poco después, Lautaro Martínez apareció dentro del área para completar una remontada que silenció Atlanta y confirmó que la Albiceleste sigue encontrando respuestas cuando el torneo más las exige.
Inglaterra hizo el partido que necesitaba
El conjunto de Thomas Tuchel compitió con personalidad desde el inicio. Supo reducir los espacios para Lionel Messi, encontró profundidad por las bandas y golpeó primero gracias a Harry Kane, que volvió a responder en una cita grande con una definición que parecía acercar a Inglaterra a una noche histórica.
Durante buena parte del encuentro, los ingleses controlaron el ritmo y limitaron las oportunidades argentinas. La defensa resistía y el plan parecía ejecutarse a la perfección, pero sostener una ventaja mínima frente a un rival de esta jerarquía exigía una concentración absoluta.
La reacción del campeón
Argentina no perdió la calma. Lionel Scaloni movió el banquillo, adelantó líneas y encontró en Enzo Fernández el futbolista que cambió el partido. Su gol devolvió la confianza a la Albiceleste y modificó por completo la dinámica emocional de la semifinal.
Con Inglaterra todavía intentando recuperarse del empate, Lautaro Martínez aprovechó un espacio dentro del área para marcar el 2-1 definitivo. En cuestión de minutos, la selección argentina pasó de estar al borde de la eliminación a convertirse en finalista del Mundial.
Una final de campeones
La victoria mantiene vivo el sueño del bicampeonato para Argentina, que disputará la final frente a España en uno de los enfrentamientos más esperados del fútbol internacional. Será un duelo entre el vigente campeón del mundo y el campeón de Europa, dos selecciones que han mostrado regularidad, profundidad de plantilla y capacidad para resolver partidos bajo máxima presión.
Inglaterra, mientras tanto, vuelve a quedarse a las puertas de una final mundialista. El equipo de Tuchel confirmó su crecimiento competitivo durante el torneo, pero una vez más descubrió lo difícil que resulta eliminar a un campeón cuando el partido entra en sus últimos minutos.
