El domingo en Zandvoort empezó para Sergio Pérez antes de que se apagaran las luces: no en la parrilla, sino en el pit lane, punto de partida obligado tras modificaciones realizadas al auto en las horas previas a la carrera. Es el tipo de detalle que en un equipo de media tabla pasaría inadvertido, pero que en Cadillac se ha vuelto parte de un patrón que ya define la temporada: la escudería estadounidense no logra sacarle jugo ni siquiera a sus mejores domingos.
Pérez remontó hasta el puesto 15, superando a su compañero Valtteri Bottas, que terminó 18°. En el marco de una temporada donde Cadillac ocupa el último lugar del campeonato de constructores sin un solo punto, ese resultado se lee casi como una victoria moral: ninguno de los dos autos se fue a pits de forma prematura, ninguno tuvo un abandono forzado, algo que no puede darse por sentado con este equipo en 2026.
Una crisis que no es solo de resultados
El problema de Cadillac no se limita al rendimiento puro del monoplaza: es también de fiabilidad. En el GP de Bélgica, Checo abandonó por daños en la suspensión. En Hungría, la carrera se rompió por partida doble: Bottas se retiró en la vuelta 15 tras un incendio en los frenos, y Pérez terminó rompiendo la suspensión delantera izquierda en la vuelta 52, cuando ya estaba cerca del final. Zandvoort, con ambos autos llegando a la bandera a cuadros, representó una rareza dentro de ese patrón — no una mejora estructural, sino la ausencia puntual de una avería.
En el campeonato de pilotos, ni Pérez ni Bottas han sumado un solo punto: el mexicano ocupa la posición 21 y el finlandés la 22, prácticamente aislados del resto de la parrilla. Es un contraste durísimo con la trayectoria de Checo, que llegó a Cadillac como el fichaje de mayor peso mediático del proyecto, la apuesta de un equipo nuevo por experiencia probada en la Fórmula 1. Ocho meses después, esa experiencia se ha topado con un auto que, según reconocen dentro del propio equipo, simplemente no tiene el ritmo para competir ni con los rivales de la parte baja de la tabla.
Norris, de nuevo arriba, y la mira puesta en Monza
Mientras Cadillac administra su travesía por el fondo, Lando Norris firmó en Países Bajos su segundo triunfo consecutivo al volante del McLaren, extendiendo una racha que lo mantiene como referencia del campeonato en esta recta del calendario. Para Checo, ese contraste de realidades —el piloto que pelea por el título y el que pelea por terminar carreras— es el telón de fondo de cada fin de semana de 2026.
La Fórmula 1 no da tregua: el Gran Premio de Italia, en el histórico trazado de Monza, está programado para el 6 de septiembre. Es una pista de velocidades altas y rectas largas, donde la potencia pura del motor y la eficiencia aerodinámica en baja carga suelen determinar el resultado más que el rendimiento en curvas técnicas. Para Cadillac, llegar ahí "urgido" no es una frase hecha: es la constatación de que, a estas alturas del campeonato, cada carrera sin daños estructurales ya se cuenta como una pequeña victoria.
