Sergio Pérez necesitaba kilómetros en Monza, pero su primer viernes del Gran Premio de Italia comenzó viendo su Cadillac desde fuera y terminó con el vigésimo lugar de la segunda práctica. Entre ambas cosas ocurrió un problema mecánico, un cambio en el auto y una carrera contra el tiempo para recuperar parte de la información que el equipo esperaba obtener durante la mañana.
Checo cedió su monoplaza a Colton Herta durante la FP1 como parte del programa de Cadillac, pero el estadounidense apenas pudo completar cinco vueltas antes de detenerse por un problema que el equipo relacionó inicialmente con el sistema hidráulico y la unidad de potencia. La sesión tuvo que ser neutralizada mientras retiraban el auto y Cadillac perdió prácticamente todo el programa previsto para ese monoplaza.
Pérez finalmente volvió al cockpit durante la FP2. Completó 28 vueltas y registró un tiempo de 1:25.082, con el que terminó en la posición 20, apenas por delante de su compañero Valtteri Bottas. No fue el resultado que Cadillac buscaba, pero al menos permitió que el mexicano comenzara a reconstruir un fin de semana que arrancó con menos información de la planeada.
Herta dejó a Cadillac sin buena parte de su programa de FP1
La decisión de ceder una práctica forma parte de los programas habituales de los equipos, pero siempre supone un sacrificio para el piloto titular. En un circuito como Monza, donde la configuración aerodinámica es particularmente específica por las largas rectas y las velocidades máximas, perder una sesión completa significa tener menos oportunidades para encontrar el equilibrio adecuado.
Cadillac esperaba utilizar la FP1 de Herta para continuar acumulando información, pero el problema apareció prácticamente al comienzo. Después de cinco vueltas, el estadounidense recibió la instrucción de detener el auto y la sesión terminó mucho antes de lo previsto.
El inconveniente también obligó al equipo a trabajar sobre el monoplaza antes de devolvérselo a Pérez. Cadillac realizó un cambio de unidad de potencia antes de la FP2, aumentando todavía más la importancia de completar una segunda práctica sin nuevos problemas.
28 vueltas para recuperar parte del tiempo perdido
Checo consiguió completar un programa considerablemente más amplio durante la tarde. Sus 28 vueltas fueron importantes no solamente para buscar un tiempo competitivo, sino para recopilar información sobre neumáticos, comportamiento del auto con diferentes cargas de combustible y respuesta del monoplaza en las frenadas fuertes que caracterizan a Monza.
El 1:25.082 lo dejó lejos de George Russell, quien encabezó la sesión con Mercedes gracias a un 1:22.559. Charles Leclerc terminó segundo y Kimi Antonelli tercero, mientras Cadillac volvió a ocupar la parte baja de la clasificación con Pérez 20º y Bottas 21º.
La comparación interna, al menos, dejó al mexicano ligeramente por delante. Pérez superó a Bottas por 67 milésimas, una diferencia mínima que refleja lo ajustado que estuvo el rendimiento entre ambos Cadillac y también la cantidad de trabajo pendiente antes de la clasificación.
Checo encuentra algo de optimismo dentro de un resultado discreto
La posición final no fue particularmente alentadora, pero Pérez encontró elementos positivos en el comportamiento del auto. El mexicano consideró que su primera salida de la tarde fue sólida y señaló que Cadillac podría tener posibilidades de competir con los Aston Martin si consigue aprovechar mejor el paquete disponible durante el resto del fin de semana.
La lectura resulta importante porque Cadillac continúa buscando referencias dentro de su primera temporada. Para un proyecto nuevo, la pelea inmediata no está necesariamente contra Ferrari, Mercedes o McLaren, sino contra los equipos que ocupan la zona media y que pueden convertirse en rivales directos cuando aparece una oportunidad de entrar a los puntos.
Monza también presenta características distintas a buena parte del calendario. La baja carga aerodinámica, las velocidades elevadas y la importancia del rebufo pueden comprimir diferencias durante la clasificación, aunque para aprovecharlas Pérez necesitará encontrar una vuelta mucho más competitiva que la mostrada durante la FP2.
La clasificación será la primera prueba real
El viernes terminó con más interrogantes que certezas para Cadillac. Herta perdió prácticamente toda la FP1, el equipo tuvo que intervenir el auto antes de entregárselo a Pérez y Checo solamente dispuso de una sesión completa para construir su puesta a punto.
El sábado ofrecerá una última práctica antes de la clasificación y ahí el trabajo cambiará de naturaleza. Ya no se tratará solamente de acumular kilómetros o recopilar información, sino de encontrar suficiente velocidad a una vuelta para evitar que el mexicano quede atrapado desde la primera fase.
Cadillac todavía busca sus primeros puntos y Pérez necesita una carrera en la que las circunstancias finalmente permitan convertir el trabajo de desarrollo en un resultado. Después de un viernes condicionado por un problema que apareció incluso antes de que pudiera subirse al auto, Monza le deja una oportunidad más para cambiar la dirección del fin de semana.
