Catorce medallas de oro fueron la confirmación de algo que en el ráquetbol mexicano ya parece una constante: Chihuahua continúa marcando el ritmo de la disciplina a nivel nacional.
La delegación chihuahuense cerró su participación en la Olimpiada Nacional CONADE 2026 como campeona absoluta del torneo tras acumular 14 preseas doradas, dos de plata y seis de bronce, una cosecha que le permitió quedarse con el primer lugar por equipos y reafirmar una hegemonía construida durante años de trabajo en categorías juveniles.
El éxito no dependió de una sola generación ni de una figura aislada. Chihuahua encontró medallas en prácticamente todas las categorías y modalidades, desde los cuadros infantiles hasta las divisiones mayores, mostrando una profundidad competitiva que pocos estados pueden igualar.
Entre las actuaciones más destacadas apareció Lia Medrano, quien se coronó campeona nacional en la categoría Sub-12 dentro de Singles y posteriormente sumó una segunda medalla de oro en Dobles junto a Sophia Sonora. Su desempeño fue uno de los puntos más altos de una delegación que volvió a ocupar los primeros lugares del podio de manera constante.
La fortaleza colectiva también quedó reflejada en las competencias de Dobles. Yanna Salazar y Miranda Barraza conquistaron el oro en Sub-21, mientras que Eder Rentería y Jorge Gutiérrez replicaron el resultado en la rama varonil. En Sub-14, las parejas integradas por Víctor González y Max Soto, así como María José Jurado y Michelle Gómez, también lograron campeonatos nacionales.
El dominio se extendió incluso a los Dobles Mixtos, donde Chihuahua volvió a colocar representantes en la parte más alta del podio. La capacidad para competir simultáneamente en distintas categorías evidenció la amplitud de una estructura deportiva que continúa produciendo talento de forma constante.
Una potencia que se mantiene vigente
Mientras otros estados buscan acercarse al nivel competitivo de la entidad norteña, Chihuahua sigue ampliando su legado dentro del ráquetbol mexicano. La obtención del campeonato nacional no fue producto de una actuación aislada, sino la continuación de una tendencia que lo mantiene como referencia obligada dentro de la disciplina.
Con una generación que combina experiencia, desarrollo juvenil y resultados inmediatos, el estado vuelve a cerrar una Olimpiada Nacional con la certeza de que su dominio en el ráquetbol sigue lejos de terminar.
