Durante varios segundos, la historia parecía inclinarse del lado de Dan Knowlton. Luego, un pin que se resistía a caer terminó por cambiar el campeonato. Chris Warren aprovechó esa última oportunidad y completó una remontada de alto nivel para imponerse 256-247 en la final del USBC Senior Masters 2026 disputada en Las Vegas.
El triunfo tiene un peso especial. Además de levantar nuevamente el trofeo, Warren se convirtió en apenas el noveno jugador en la historia del torneo capaz de conquistar dos títulos. El primero había llegado en 2018, también en las pistas de Sam’s Town Bowling Center.
La final exigió paciencia y capacidad de adaptación. Knowlton arrancó con mayor precisión y construyó una ventaja temprana gracias a una serie de lanzamientos que parecían encaminarlo hacia una segunda partida decisiva. Warren, en cambio, comenzó dejando pinos abiertos y tuvo que ajustar rápidamente su estrategia para mantenerse en la pelea.
La diferencia estuvo en la lectura de las condiciones de la pista. Conforme avanzó el encuentro, el texano realizó varios cambios de bola y encontró una línea más consistente. Lo que había comenzado como una persecución se convirtió en un intercambio de golpes en el que ninguno cedía terreno.
Un cierre decidido por detalles
La definición llegó en el décimo frame. Knowlton dejó un 9-pin que le impidió cerrar con la puntuación máxima posible y abrió una pequeña ventana para su rival. Warren respondió con dos strikes cuando más los necesitaba, incluyendo uno que requirió algo de fortuna después de que un pin permaneciera en pie por un instante antes de caer.
Ese lanzamiento terminó siendo el momento decisivo del campeonato. Con la ventaja asegurada, Warren solo necesitó proteger el conteo restante para sellar una victoria que combinó experiencia, ajustes técnicos y sangre fría bajo presión.
Más que un título
La jornada también dejó una actuación memorable del venezolano Amleto Monacelli. El miembro del Salón de la Fama abrió la escalera final con una victoria contundente y posteriormente firmó un juego perfecto de 300 puntos, uno de los momentos más destacados de todo el torneo, antes de quedar eliminado en semifinales.
Para Warren, sin embargo, el foco estuvo en otro lugar. A los 62 años, añadió una nueva página a su trayectoria y fortaleció un legado que ahora lo coloca entre los nombres más exitosos en la historia del Senior Masters. En una final marcada por ajustes constantes y márgenes mínimos, encontró la forma de convertir una desventaja temprana en un campeonato histórico.
