La semifinal entre Cruz Azul y Chivas todavía no comienza en la cancha, pero ya provocó una tormenta fuera de ella. La plataforma Fanki, encargada de la venta de boletos para el partido de ida en el Estadio Banorte, quedó en el centro de la polémica después de una jornada marcada por errores técnicos, filas virtuales interminables y compras canceladas.
La situación escaló rápidamente cuando cientos de aficionados detectaron boletos disponibles en apenas 113 pesos, una cifra muy por debajo de los precios oficiales publicados por el club. Durante varios minutos, usuarios lograron completar compras antes de que el sistema corrigiera el error y posteriormente cancelara las órdenes generadas bajo esas condiciones.
El problema no terminó ahí. Aficionados reportaron cargos bancarios sin confirmación de compra, sesiones congeladas y tiempos de espera que superaban la hora. Las redes sociales se llenaron de capturas de pantalla y reclamos dirigidos tanto a la boletera como a la organización del evento.
Una crisis que vuelve a golpear la experiencia del aficionado
La molestia creció porque no se trató únicamente de una falla aislada. Para muchos seguidores de Cruz Azul, el episodio confirmó una percepción que ya venía creciendo alrededor de Fanki desde otros eventos recientes en el Estadio Banorte: sistemas inestables en partidos de alta demanda y poca claridad en la atención al consumidor.
El enojo llegó incluso a instancias oficiales. La Procuraduría Federal del Consumidor llamó a los aficionados afectados a presentar denuncias formales tras las cancelaciones y posibles afectaciones derivadas de la preventa. El organismo recordó que los consumidores tienen derecho a reclamar cuando consideran vulneradas las condiciones de compra.
Mientras tanto, la empresa emitió comunicados explicando que el problema se originó por una configuración errónea en los precios del evento y aseguró que los reembolsos se realizarán automáticamente conforme a los tiempos bancarios correspondientes. Sin embargo, la explicación dejó lejos de satisfechos a miles de usuarios que consideran insuficiente la respuesta.
La conversación cambió de la cancha al boletaje
El contexto vuelve todavía más delicado el escenario. Cruz Azul y Chivas protagonizan una de las series con mayor expectativa de la Liguilla, en un estadio que busca consolidarse rumbo al Mundial de 2026. Pero en lugar de hablar únicamente del duelo deportivo, gran parte de la conversación pública terminó enfocada en el caos de la venta digital.
La Liga MX lleva años impulsando procesos completamente digitales para sus eventos más importantes. El problema es que cada falla de gran escala erosiona la confianza del aficionado y revive el debate sobre si las plataformas actuales realmente están preparadas para soportar la demanda de partidos de alto impacto.
Porque cuando el acceso al estadio se convierte en una experiencia frustrante, el espectáculo empieza perdiendo antes del silbatazo inicial.
