Cruz Azul estuvo cerca de convertir una exhibición en otra noche traumática, pero esta vez consiguió resistir. La Máquina derrotó 4-3 al América en un Clásico Joven que tuvo siete goles, un penal atajado, una bronca y una reacción azulcrema que transformó los minutos finales en una prueba de supervivencia para el conjunto cementero.
Érik Lira, José Paradela, Jesús Orozco Chiquete y Gabriel Fernández marcaron los goles de Cruz Azul. Brian Rodríguez, Óscar Perea y Miguel Borja respondieron por el América, que llegó invicto y como líder del Apertura 2026, pero pagó una primera mitad en la que fue ampliamente superado.
Con la victoria, La Máquina llegó a 15 puntos y ascendió al tercer lugar. América permaneció con 16 unidades y cedió el liderato al Toluca, que horas antes había goleado al Atlas.
Cruz Azul firma una primera mitad dominante
El equipo celeste comenzó con mayor intensidad y encontró espacios detrás de los mediocampistas del América. José Paradela se convirtió en el principal generador de peligro con sus conducciones, cambios de ritmo y capacidad para atraer defensores antes de soltar la pelota.
La superioridad se reflejó al minuto 19. Paradela dejó rivales en el camino y envió una diagonal hacia la llegada de Érik Lira. El capitán de Cruz Azul apareció desde atrás y remató con potencia para vencer a Rodolfo Cota y abrir el marcador.
América perdió además a Dagoberto Espinoza al minuto 26 por molestias en la rodilla izquierda. Cristian Borja ingresó en su lugar, pero el cambio obligado no corrigió los problemas de un equipo que sufría para defender las combinaciones rápidas de la Máquina.
El 2-0 llegó al minuto 35 mediante una jugada preparada. Charly Rodríguez cobró en corto un tiro de esquina, recibió nuevamente la pelota y mandó una diagonal hacia Paradela. El argentino definió con precisión al ángulo y confirmó su condición de figura del primer tiempo.
Cruz Azul tuvo la posibilidad de ampliar todavía más la diferencia cuando el árbitro señaló un penal. Nicolás Ibáñez tomó la pelota al minuto 43, pero Cota adivinó la dirección del disparo y realizó una gran atajada. La intervención parecía ofrecerle al América una oportunidad para llegar con vida al descanso.
La esperanza duró solamente unos minutos. Al 45, Paradela ejecutó un tiro de esquina y Jesús Orozco Chiquete ganó por arriba para marcar el 3-0. La Máquina se fue al vestidor con una ventaja que pudo ser incluso mayor.
La bronca aumenta la tensión
Antes del descanso, una falta de Kevin Álvarez sobre Agustín Palavecino provocó un conato de bronca. Raphael Veiga golpeó dos veces la pelota contra el mediocampista celeste y después llegaron los empujones entre jugadores de los dos equipos.
Nicolás Ibáñez y Ramón Juárez protagonizaron otro de los enfrentamientos dentro de la misma discusión. Las bancas también se acercaron y el partido amenazó con salirse de control, pero el árbitro resolvió la situación con cuatro tarjetas amarillas y sin expulsiones.
La tensión no cambió el dominio mostrado por Cruz Azul durante los primeros 45 minutos, aunque sí anticipó el tono de una segunda mitad mucho más complicada.
América reacciona, pero el Toro vuelve a golpear
América salió del descanso con otra actitud y encontró el descuento al minuto 53. Brian Rodríguez cobró un tiro libre desde fuera del área y colocó la pelota en el ángulo, lejos del alcance de Kevin Mier. El gol modificó la energía del partido y obligó a la Máquina a retroceder algunos metros.
Las Águilas adelantaron líneas y comenzaron a controlar la posesión, pero Cruz Azul todavía tenía espacios para atacar. Al minuto 72, Gabriel Fernández ganó el duelo físico frente a Israel Reyes, superó la salida de Cota y definió con la portería vacía para colocar el 4-1.
El cuarto gol parecía sentenciar el clásico. Cruz Azul administró la ventaja y América continuó atacando, aunque sin encontrar durante varios minutos la precisión necesaria para volver a acercarse. Todo cambió en la recta final.
Dos goles convierten el cierre en una pesadilla
Óscar Perea encendió nuevamente el partido al minuto 89. El colombiano recibió fuera del área y sacó un potente disparo que venció a Mier para colocar el 4-2. Antes de que Cruz Azul pudiera recuperar el control, llegó el tercero del América.
En la siguiente ofensiva, Alejandro Zendejas probó desde fuera del área. Mier no consiguió controlar el disparo y dejó la pelota disponible dentro del área. Miguel Borja aprovechó el rebote y marcó al minuto 90 su primer gol con la camiseta azulcrema.
En menos de dos minutos, América pasó de estar tres goles abajo a colocarse a una sola anotación del empate. El árbitro agregó seis minutos y la Máquina terminó defendiendo cerca de su portería, mientras las Águilas enviaban centros y acumulaban jugadores en campo rival.
El empate no llegó. Cruz Azul sobrevivió al asedio final y confirmó una victoria tan valiosa como sufrida. La Máquina fue superior durante buena parte del encuentro, pero su dificultad para controlar la ventaja dejó una advertencia que el resultado no puede ocultar.
La Máquina termina con el invicto del líder
Cruz Azul se convirtió en el primer equipo que derrota al América en el Apertura 2026. El conjunto celeste aprovechó siete de sus disparos a portería para marcar cuatro veces y castigó los espacios de una defensa que no había enfrentado una prueba de esta magnitud durante el torneo.
Paradela fue el futbolista determinante. Participó en la jugada del primer gol, marcó el segundo y ejecutó el tiro de esquina que produjo el tercero. Su influencia permitió que Cruz Azul construyera una ventaja suficiente para sobrevivir incluso a sus errores del cierre.
Para América, la reacción evitó que la derrota se convirtiera en goleada, pero no borró una primera mitad preocupante. El equipo mostró carácter, recuperó el control y estuvo cerca de completar una remontada extraordinaria; también concedió cuatro goles y perdió el liderato antes de enfrentar a Chivas en la Jornada 9.
Cruz Azul tendrá poco tiempo para celebrar. La Máquina enfrentará al Inter Miami en la Campeones Cup y después visitará a Monterrey en la Liga MX. El Clásico Joven le dejó tres puntos, confianza y una lección: cuando un rival como el América parece derrotado, cerrar el partido también forma parte de la victoria.
