Cruz Azul comenzó el Apertura 2026 con dos victorias y la sensación de conservar parte del impulso que lo llevó al campeonato. Tres jornadas después, esa lectura ha desaparecido.
Las derrotas frente a Atlante, Tijuana y Atlas dejaron al campeón defensor con seis puntos de 15 posibles. Más preocupante que la cifra es la secuencia: recibió ocho goles durante la racha y viene de caer 2-0 en casa sin encontrar respuesta ante uno de los equipos más sólidos del torneo.
Este viernes visita a Necaxa en el Estadio Victoria. El encuentro llega demasiado temprano para definir una temporada, pero en el momento exacto para medir la capacidad de reacción de un plantel construido para competir en la parte alta.
La obligación de recuperar el control
La Máquina necesita algo más que un resultado aislado. Debe volver a controlar los partidos, reducir los errores que han castigado su defensa y recuperar una estructura que en las últimas jornadas se descompuso con demasiada facilidad.
Necaxa tampoco atraviesa su mejor momento. Después de vencer a Monterrey en la segunda jornada, perdió ante Toluca y León antes de empatar con Pumas. Recibir a un campeón golpeado representa una oportunidad para cambiar su propia trayectoria.
Una victoria de Cruz Azul no borraría las tres derrotas, pero detendría la caída antes de que la distancia con los líderes aumente. Una cuarta derrota consecutiva, en cambio, obligaría a dejar de hablar de una mala semana y comenzar a examinar un problema de funcionamiento.
