Cruz Azul necesita una victoria más para convertir una buena primera fase en una declaración. Después de superar sus primeros dos obstáculos en Leagues Cup, la Máquina llega al SeatGeek Stadium con seis puntos de seis posibles y una oportunidad que no admite demasiadas interpretaciones: vencer a Chicago Fire, completar el pleno y asegurar su lugar entre los ocho mejores.
El problema es que Chicago llega exactamente con la misma intención. El Fire también ganó sus primeros dos encuentros y aparece en la última jornada con seis puntos, de modo que el partido enfrenta a dos equipos invictos que todavía controlan buena parte de su destino.
Cruz Azul aprendió a ganar dos partidos distintos
La primera victoria tuvo poco margen. Cruz Azul derrotó 1-0 a Philadelphia Union en un encuentro cerrado en el que protegió la ventaja y comenzó el torneo demostrando que podía competir sin necesidad de dominar durante los 90 minutos.
Contra New York City FC apareció otra versión. La Máquina generó más oportunidades, tomó el control durante largos periodos y terminó imponiéndose 2-1 para llegar a seis puntos. José Paradela ha sido una de las piezas decisivas de ese arranque y alcanza la última jornada como uno de los futbolistas que han marcado diferencias en el ataque celeste.
Ese recorrido explica por qué el partido contra Chicago representa algo más que la posibilidad estadística de terminar con nueve unidades. Cruz Azul ha encontrado respuestas en escenarios diferentes y ahora tendrá que demostrar que puede hacerlo ante otro equipo que llega sin haber cedido puntos.
Chicago también tiene algo que proteger
El Fire no aparece en esta última noche como simple anfitrión. Sus victorias ante Necaxa y Santos Laguna lo colocaron en plena pelea por los puestos de clasificación de MLS, con una diferencia de goles que mantiene al equipo dentro del grupo de aspirantes a los cuartos de final.
Chicago ha construido su posición desde la contundencia. Robert Lewandowski llega al partido con dos goles en sus primeras dos apariciones de Leagues Cup, mientras que Andrew Gutman y Philip Zinckernagel también han aportado al frente. Para Cruz Azul, controlar el área propia será probablemente la primera condición para poder imponer después su juego.
Hay además un precedente favorable para los celestes. Cruz Azul ganó los dos enfrentamientos anteriores entre ambos clubes. La historia, sin embargo, pesa menos cuando los dos llegan a la última jornada con seis puntos y un boleto todavía por asegurar.
De competir a presentar candidatura
La Fase Uno de Leagues Cup reduce el margen de error: solamente cuatro clubes de cada liga avanzan a los cuartos de final. Por eso nueve puntos representan mucho más que una estadística atractiva. Significan eliminar combinaciones, reducir la dependencia de otros resultados y entrar a la fase de eliminación directa desde una posición de fuerza.
Cruz Azul tiene esa oportunidad frente a sí. Dos partidos le permitieron construir el camino; el tercero puede confirmar hasta dónde llega realmente su candidatura.
En Bridgeview estarán frente a frente dos equipos que todavía no saben lo que significa perder puntos en esta Leagues Cup. Chicago juega en casa y quiere defender su posición entre los mejores de MLS. Cruz Azul persigue algo todavía más limpio: tres partidos, tres victorias y ninguna cuenta pendiente antes de los cuartos de final.
