Hace apenas un año, Edson Álvarez y Raúl Jiménez compartían algo más que nacionalidad: compartían la Premier League, la liga que ambos habían tardado años en conquistar como titulares indiscutibles. Esta temporada comparten otra cosa, menos gloriosa pero igual de reveladora sobre el estado real de sus clubes: el Championship, la segunda división inglesa, adonde West Ham y Wolverhampton descendieron tras campañas para el olvido.
El caso de Wolverhampton fue el más crudo de los dos: terminaron la Premier League en el último lugar de la tabla con apenas 20 puntos, una cosecha que no deja lugar a matices ni a excusas de mala suerte puntual. West Ham, aunque con un desenlace menos extremo, tampoco pudo evitar la caída — y ahora ambos clubes reinician el proyecto desde una categoría que, paradójicamente, exige tanta o más regularidad que la propia élite.
Álvarez, pilar de un favorito
En el West Ham, Edson Álvarez ha pasado de ser una pieza de rotación a una pieza central del proyecto de reconstrucción. Los modelos predictivos de Opta colocan a los Hammers como los máximos favoritos de las 24 escuadras del Championship: 17.2% de probabilidades de ganar el título directo y 29.4% de terminar entre los dos primeros lugares, que dan el ascenso automático sin pasar por el desgaste de la promoción vía playoffs.
Ese favoritismo se sintió en la cancha esta semana: en la primera ronda de la Carabao Cup, Álvarez fue titular con el número 4 ante el Portsmouth, jugó 74 minutos —fue amonestado al 54' por una entrada fuerte— y aportó, según reportes del propio encuentro, "orden y solidez defensiva en la recuperación de balón". West Ham ganó 3-1, con goles de Valentín Castellanos —doblete— y Jarrod Bowen, en un partido disputado en el London Stadium que sirvió también como primer examen físico del mexicano en la nueva categoría.
Jiménez, la responsabilidad de cargar el ataque
En Wolverhampton, el desafío tiene otro matiz. El club decidió apostar por un cambio de mando en el banquillo, con la llegada del técnico portugués César Peixoto, encargado de revertir una dinámica que llevó al equipo al fondo de la tabla. Opta le concede a los Wolves un 19.2% de probabilidades de ascenso directo, la cuarta candidatura más fuerte del campeonato — lejos del favoritismo de West Ham, pero lejos también de un proyecto sin aspiraciones.
Ahí es donde entra Raúl Jiménez: como referencia ofensiva del equipo, la responsabilidad de proveer gol recae de manera directa sobre él. No es una posición nueva —la ha ocupado en distintos momentos de su carrera en Inglaterra—, pero sí una con un peso simbólico distinto: un Jiménez productivo puede ser la diferencia entre un ascenso inmediato y una temporada más de travesía en el Championship para un club que no está acostumbrado a vivir fuera de la élite.
Dos nombres, un mismo examen
Ambos mexicanos disputan esta semana la segunda ronda de la Carabao Cup, el primer termómetro competitivo real de la temporada más allá de la liga. Para West Ham y Wolverhampton, el torneo es secundario frente al objetivo del ascenso; pero para Álvarez y Jiménez, cada minuto en estas primeras semanas es también la construcción de un caso — el de dos futbolistas que llegaron a la Premier League por la puerta grande y que ahora deben demostrar, en una categoría distinta, que siguen siendo piezas de club grande, aunque el club, por ahora, no lo sea.
