El 13 de agosto, en el Estadio Azteca, Nico Ibáñez metió un balón al fondo de la red al minuto 81 y, por unos segundos, Cruz Azul creyó tener resuelto su pase a cuartos de final de la Leagues Cup. Le bastaba con el empate. Nueve minutos después, esa certeza se desintegró: Puso Dithejane, servido por Robert Lewandowski, apareció en el área para clavar el 2-1 en el minuto 90+3. Chicago Fire cerró su fase de grupos con nueve de nueve puntos, el único equipo de toda la MLS con paso perfecto. Cruz Azul quedó eliminado. Y a más de 1,600 kilómetros de distancia, en Monterrey, un resultado ajeno le regaló a Rayados el boleto a cuartos que su propio funcionamiento en cancha no había terminado de asegurar.
Ese es el punto de partida real de lo que ocurre hoy en SeatGeek Stadium, el estadio de Bridgeview, Illinois, que hasta hace unas temporadas se llamaba Toyota Park: el equipo que Monterrey enfrenta esta noche es, sin proponérselo, el mismo que le abrió la puerta a esta instancia.
Una clasificación que no dependió solo de Rayados
Monterrey llegó a este cruce con una Fase Uno de altibajos. Cayó 2-1 ante Orlando City en su debut, se recompuso con una remontada de 2-1 sobre Inter Miami —gol de Hugo Cuypers al 47' tras un rebote y definición de Diego Rossi al 90'— y necesitó otra reacción de última hora para superar 2-1 a Nashville SC, donde Cuypers apareció de nuevo, esta vez al minuto 92, empujando un balón suelto tras el empate parcial de Orbelín Pineda. Con esos números, Rayados escaló a la cuarta posición de su grupo y quedó, literalmente, a la espera de que otros resultados terminaran de acomodar el cuadro. El desenlace en el Azteca —la agonía de Cruz Azul ante el gol de Dithejane— fue justo esa pieza que faltaba.
Es la segunda vez en tres años que Rayados llega lejos en este torneo casi a contracorriente: en 2023 alcanzó semifinales, y hoy es, otra vez, el representante de Liga MX que más avanzó en esta edición, mientras clubes con planteles de mayor peso presupuestal —Tigres, Cruz Azul— se quedaron en el camino.
El belga que se fue y el polaco que llegó
Si hay un nombre que atraviesa este cruce de punta a punta, es el de Hugo Cuypers. El delantero belga salió de Chicago Fire rumbo a Monterrey en julio, y desde entonces se ha convertido en la referencia ofensiva más resolutiva del equipo de Almeyda: tres goles en la Fase Uno, dos de ellos decisivos en los minutos finales contra Inter Miami y Nashville. Esta noche pisa por primera vez la cancha como rival del club que lo hizo destacar en la MLS.
Chicago, mientras tanto, no se quedó esperando. Cubrió la salida de Cuypers con la contratación de Robert Lewandowski, y la respuesta del polaco ha sido inmediata: cuatro goles en nueve partidos con el conjunto de Illinois, incluida la asistencia para el gol que sentenció a Cruz Azul. El duelo directo entre ambos —el killer que se fue y el que llegó a reemplazarlo— es, sobre el papel, uno de los enfrentamientos individuales más cargados de subtexto de todos los cuartos de final.
Un Chicago en racha, un Monterrey que ya sabe ganar sufriendo
Gregg Berhalter dirige a un equipo que llega a este cruce con siete partidos sin perder —seis victorias y un empate— y que ha resuelto casi todo en casa: sus tres triunfos de la Fase Uno, ante Necaxa, Santos Laguna y Cruz Azul, se disputaron en SeatGeek Stadium. Ese dato pesa: hoy vuelve a jugar de local, con Lewandowski en su mejor momento de cara al gol y con la tranquilidad estadística de ubicarse entre los diez mejores equipos de la MLS en métricas de expectativa de gol.
Monterrey, en cambio, ha construido su avance sobre otra base: la capacidad de no rendirse cuando el marcador se le pone en contra. Almeyda dispone de variantes ofensivas —Diego Rossi, Lucas Ocampos, Orbelín Pineda y el propio Cuypers— que rotan posiciones y que ya demostraron, dos veces en tres partidos, que pueden decidir un cruce en el último suspiro. Si algo ha probado este Rayados es que no le teme al reloj corriendo en contra; el problema es que hoy no tiene margen para depender otra vez de un gol en el descuento, porque de perder en los 90 minutos el pase se define directamente en penales, sin tiempo extra.
Lo que está en juego
El ganador de este cruce avanza a semifinales, programadas para el 1 y 2 de septiembre, con la final fijada para el 6 de septiembre. Los tres mejores lugares del torneo —campeón, subcampeón y tercer puesto— obtienen boleto directo a la Concacaf Champions Cup, un incentivo adicional para dos equipos que llegan en momentos de forma opuestos pero con la misma necesidad de no fallar hoy.
Para Monterrey, ganarle a Chicago significaría algo más que avanzar: sería quebrar la tendencia de los equipos mexicanos, que desde 2023 no logran meterse entre los cuatro mejores del torneo. Para Chicago, sería la confirmación de que el mejor arranque de toda la MLS en esta edición no fue un espejismo, sino el anuncio de un proyecto capaz de pelear el título. Y para Cuypers, sea cual sea el resultado, ya habrá una historia que contar: la de haber definido, sin saberlo, el camino de dos equipos a la vez.
