El silencio en Ciudad Universitaria duró apenas un segundo. El tiempo suficiente para que todos entendieran que Salomón Rondón acababa de dejar escapar la jugada que pudo cambiar la semifinal.
Corría el minuto 92 cuando el delantero venezolano recibió solo dentro del área, con espacio y con el arco prácticamente de frente. Pachuca necesitaba un gol para recuperar la ventaja global y meterse en la final del Clausura 2026. Rondón controló, acomodó el cuerpo y sacó un disparo que terminó por encima del travesaño.
La reacción fue inmediata: incredulidad en la cancha, desesperación en la banca hidalguense y alivio absoluto del lado universitario. Pumas sobrevivió al último gran aviso de la serie y aseguró su pase tras el 1-0 en CU, resultado que igualó el global 1-1 y favoreció a los auriazules por posición en la tabla.
Una jugada que definió la eliminatoria
La falla no fue una acción aislada dentro del partido. Pachuca había empujado durante varios tramos del segundo tiempo, intentando recuperar el control después del gol de Jordan Carrillo, que cambió por completo el escenario de la semifinal.
Con el marcador global empatado, los Tuzos estaban obligados a encontrar un tanto más. Lo tuvieron. Y lo dejó ir su jugador más experimentado.
Rondón llegó a esta liguilla como una de las referencias ofensivas más importantes del futbol mexicano. Su trayectoria en Europa, su peso físico y su historial goleador lo convertían en el futbolista indicado para resolver una jugada así. Por eso el error tuvo tanto impacto.
En cuestión de minutos, la acción inundó redes sociales, programas deportivos y transmisiones televisivas. La toma del remate elevado comenzó a repetirse como una de las imágenes más duras de esta liguilla.
Pumas resistió y jugará la final
Del otro lado, Pumas encontró recompensa a un partido de resistencia. El equipo universitario entendió desde temprano que la serie se jugaría al límite y terminó sobreviviendo gracias a la ventaja deportiva obtenida durante la fase regular.
Keylor Navas también fue determinante en el cierre. Aunque Rondón tuvo tiempo para definir, la salida del arquero redujo el ángulo y obligó al atacante a apresurar la decisión en el momento más tenso de la noche.
Para Pachuca, la eliminación deja una sensación amarga. Estuvo a centímetros de la final y terminó saliendo por una jugada que probablemente perseguirá al equipo durante semanas.
Para Rondón, el reto ahora será inmediato: absorber el golpe y evitar que una falla tan visible termine marcando el cierre de su torneo. En liguilla, los detalles duran más que los partidos. Y esta vez, uno solo definió toda una semifinal.
