La presión era inevitable. Como anfitrión del Mundial y después de una sólida fase de grupos, Estados Unidos llegaba a Santa Clara con la obligación de dar un paso más. Del otro lado aparecía una Bosnia y Herzegovina que disputaba el primer partido de eliminación directa de su historia y que soñaba con prolongar un torneo ya inolvidable.
Durante buena parte del encuentro, ese equilibrio se mantuvo. Bosnia incomodó con la experiencia de Edin Džeko y aprovechó algunos desajustes defensivos del conjunto estadounidense, mientras los locales tardaban en encontrar espacios para imponer el ritmo que los había caracterizado en la fase de grupos.
Balogun abrió el camino
Cuando el partido parecía encaminado al descanso sin goles, Folarin Balogun apareció dentro del área para romper el cero y darle tranquilidad al equipo de Mauricio Pochettino. El delantero encontró un rebote favorable y definió con determinación para cambiar por completo el escenario del encuentro.
El gol obligó a Bosnia a adelantar líneas y asumir mayores riesgos. Esa necesidad abrió espacios que Estados Unidos comenzó a explotar con mayor frecuencia, apoyado en el trabajo de Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams para controlar el mediocampo.
Tillman sentenció la clasificación
La resistencia europea terminó por quebrarse en el minuto 82, cuando Malik Tillman ejecutó un tiro libre con precisión para ampliar la ventaja y prácticamente asegurar el pase estadounidense. Aunque Balogun fue expulsado tras una revisión del VAR en la segunda mitad, el conjunto local administró la diferencia sin mayores sobresaltos durante el extenso tiempo agregado.
El 2-0 confirmó el crecimiento de una selección que ha encontrado equilibrio bajo el mando de Pochettino y que sigue alimentando la ilusión de competir por algo importante en el Mundial organizado en casa. Bosnia, por su parte, se despide con la frente en alto después de firmar la mejor participación mundialista de su historia al alcanzar por primera vez una ronda de eliminación directa.
Ahora espera Bélgica
Con esta victoria, Estados Unidos avanzó a los octavos de final, donde enfrentará a Bélgica en un duelo que pondrá frente a frente a dos selecciones que llegan fortalecidas tras superar eliminatorias muy distintas: una mediante una remontada dramática y la otra gracias a una actuación sólida y madura frente a Bosnia.
