La cuenta sigue creciendo para la Federación Mexicana de Futbol. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó este martes las sanciones económicas impuestas por FIFA debido a los cánticos discriminatorios registrados en partidos de la Selección Mexicana durante 2024, obligando a la FMF a pagar un total de 140 mil francos suizos, equivalentes a poco más de tres millones de pesos mexicanos.
La resolución llega en un momento especialmente sensible. México está a días de inaugurar la Copa del Mundo de 2026 junto con Estados Unidos y Canadá, un escenario que vuelve a colocar bajo los reflectores un problema que el futbol mexicano arrastra desde hace más de una década.
El TAS respalda a FIFA
Las multas derivan de incidentes ocurridos en partidos amistosos frente a Bolivia, Uruguay, Brasil y Estados Unidos durante 2024. Tras revisar las apelaciones presentadas por la FMF, el TAS concluyó que las sanciones económicas eran proporcionales a la conducta observada en los estadios y confirmó los castigos de 60 mil y 80 mil francos suizos impuestos originalmente por FIFA.
El organismo arbitral reconoció que la federación mexicana ha invertido recursos y campañas para intentar erradicar el grito, pero consideró que los esfuerzos realizados no son suficientes para eximirla de responsabilidad mientras la conducta continúe apareciendo en los partidos.
La única victoria para la FMF
No todo fue derrota para la federación. El TAS anuló el cierre parcial del estadio que FIFA había ordenado como castigo adicional en uno de los expedientes. Según el tribunal, existieron criterios inconsistentes en la aplicación de esa medida disciplinaria, por lo que decidió eliminarla.
La decisión evita un precedente incómodo para la organización del Mundial, aunque no modifica el mensaje principal del fallo: la responsabilidad por el comportamiento de los aficionados sigue recayendo sobre la FMF.
Un problema que sigue vigente
La preocupación para las autoridades mexicanas va más allá del monto económico. En semanas recientes, el grito volvió a escucharse en distintos escenarios del futbol nacional, lo que llevó a la federación a lanzar nuevas campañas de concientización de cara al Mundial.
La persistencia del problema representa un desafío para el país anfitrión. A menos de dos semanas de que el Estadio Azteca vuelva a recibir un partido inaugural mundialista, la resolución del TAS funciona como un recordatorio de que la batalla contra los cánticos discriminatorios está lejos de terminar.
La multa puede pagarse. El desafío real será evitar que el futbol mexicano vuelva a convertirse en noticia por las razones equivocadas cuando el mundo entero esté observando.
