El Grupo I llegó a su desenlace con dos historias muy distintas. Francia confirmó que es uno de los candidatos más sólidos al título al derrotar con autoridad 4-1 a Noruega, mientras Senegal cumplió con la obligación de golear 5-0 a Irak para mantenerse con vida en la carrera por un boleto como uno de los mejores terceros.
Los franceses afrontaban el duelo con la clasificación asegurada, pero lejos de relajarse ofrecieron su actuación más convincente de la fase de grupos. Ousmane Dembélé firmó un triplete que desequilibró el encuentro y permitió a los dirigidos por Didier Deschamps terminar con paso perfecto, reforzando la sensación de que su mejor versión comienza a aparecer justo cuando inicia la etapa de eliminación directa.
Noruega, por su parte, sufrió un revés que poco cambia el balance de su torneo. Después de regresar a una Copa del Mundo tras una larga ausencia, la selección escandinava aseguró el segundo puesto del grupo y ahora tendrá la oportunidad de demostrar que puede competir también en los partidos de matar o morir. La derrota deja lecciones, pero no borra el crecimiento mostrado durante la primera fase.
Senegal hizo todo lo que estaba en sus manos
En el otro encuentro, Senegal entendió desde el primer minuto que no bastaba con ganar. Necesitaba hacerlo por un amplio margen, y salió decidido a construir esa diferencia. La temprana expulsión de un defensor iraquí abrió el partido y el conjunto africano aprovechó la superioridad numérica para firmar una goleada de 5-0 que mejora considerablemente su diferencia de goles.
El resultado mantiene vivas las aspiraciones senegalesas, aunque la clasificación ya no depende únicamente de ellos. Con tres puntos, deberán esperar el cierre del resto de los grupos para conocer si su producción es suficiente para instalarse en los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros.
Irak, en cambio, se despide sin sumar unidades. Su regreso a una Copa del Mundo dejó momentos de esfuerzo, pero también evidenció la diferencia competitiva frente a rivales con mayor experiencia en este tipo de escenarios.
Así concluye un Grupo I que terminó respetando la lógica en la cima, con Francia como líder indiscutible y Noruega consolidándose como una de las revelaciones del torneo, mientras Senegal queda pendiente de una última oportunidad que ya no está completamente en sus manos.
