Nahuel Guzmán se tiró a su derecha, tocó el balón de Luis Puente y lo mandó fuera. No celebró como quien salva un partido: celebró como quien se saca una espina. Habían pasado once días desde que su propio error, un despeje fallido ante un disparo de Luis Esteves, le regaló a Atlas el segundo gol en una derrota que hundió más a un Tigres que ya no ganaba desde julio. Entre esa tarde y esta noche del 21 de agosto en el Volcán, el arquero argentino también fue expulsado en la Leagues Cup por empujar a un árbitro y arrojar un bote de basura al campo. El penal atajado a Puente, al minuto 72, no fue un simple mérito técnico. Fue la manera en que un futbolista con quince años en el club decidió responder a su peor semana con la mejor jugada posible.
Un regreso con cuenta pendiente
Víctor Manuel Vucetich dirigió a Tigres por última vez hace más de dos décadas, en un interinato breve de finales de los noventa que nadie recuerda como el inicio de nada. Desde entonces construyó una carrera que lo puso entre los entrenadores más laureados del futbol mexicano, con cinco títulos de Liga y tres de Concachampions conseguidos sobre todo al mando de Monterrey. Volvió a Tigres esta semana no solo como técnico interino, sino como nuevo vicepresidente deportivo, en sustitución de Gerardo Torrado, después de que el club cayera hasta el lugar 16 de la tabla con apenas un punto de doce posibles. La directiva, según se reportó, descartó nombres internacionales como Óscar Pareja o Quique Setién y prefirió apostar por una figura que conoce cada rincón del vestidor. Vucetich llegó hablando de "una cuenta pendiente" con la institución. El triunfo ante Atlante fue el primer abono, aunque el propio proceso —interino, con Hernán Elizondo y Joel Turrubiates todavía en la estructura mientras se arma un cuerpo técnico nuevo con Carlos Barra y Milton Graniolatti— deja claro que esto se piensa como transición, no como solución definitiva.
El partido, sin embargo, no le regaló nada. Tigres llegaba sin ganar en sus últimos cuatro compromisos de liga —un empate y tres derrotas— y arrastrando además tres empates en la Leagues Cup. Atlante, dirigido por Miguel Herrera, se presentó en el Volcán con un arranque de torneo notablemente mejor: dos empates, una derrota y una victoria, cifras que explican por qué el equipo de Coapa no vino a especular.
Diez contra once, pero sin ventaja real
El primer quiebre del partido llegó al minuto 36, cuando Luis Calzadilla vio la segunda amarilla —y la roja consecuente— tras una entrada sobre Rômulo. A partir de ahí, Tigres jugó más de una hora con superioridad numérica, pero durante buena parte de ese tramo fue Atlante quien pareció más cómodo, replegado y ordenado, cediendo la pelota sin ceder espacios. El marcador seguía en ceros cuando llegó el segundo quiebre, al 72, y esta vez jugó en contra de los locales: Rafael Guerrero derribó dentro del área a Armando Escobar y el árbitro Fernando Hernández señaló penal. Ahí apareció Guzmán.
La resolución tardó siete minutos más en llegar. Al 79, Juan Brunetta filtró un balón para Rodrigo Aguirre, que definió para adelantar a los felinos. Y ya en el descuento, al 89, fue el propio Brunetta quien cerró la cuenta con un pase de Isac Galván, convirtiendo lo que había sido un partido trabado y tenso en una victoria con marcador cómodo que no reflejó lo disputado del encuentro. Con hombre de más durante 45 minutos y necesitando dos intervenciones puntuales —una del portero, otra de sus figuras ofensivas— para desnivelarlo, Tigres dejó claro que la superioridad numérica no resolvió por sí sola sus problemas de fondo.
Lo que cambia y lo que no
El triunfo le da a Tigres sus primeros tres puntos del Apertura 2026 y una posición algo menos comprometida en la tabla, aunque el equipo sigue lejos de los lugares de calificación directa tras cinco jornadas casi enteras de crisis. Para Atlante, la derrota corta una racha en la que no había perdido en tres presentaciones y lo devuelve a una zona media donde todo sigue por definirse. Ninguno de los dos equipos sale del partido con certezas grandes: Tigres ganó, pero necesitó un error ajeno —el penal fallado de Puente— tanto como un acierto propio; Atlante perdió, pero compitió de tú a tú durante más de una hora en inferioridad numérica ante un rival que hace un mes cambió de entrenador en pleno naufragio.
La agenda no da tregua. Tigres visitará a Santos Laguna en la Jornada 6 con la obligación de demostrar que el triunfo ante Atlante fue punto de partida y no un espejismo aislado, mientras Vucetich sigue definiendo cuánto de su función será dirigir desde la banca y cuánto desde la oficina. Atlante, por su parte, recibirá a León buscando que la buena imagen mostrada en el Volcán, pese a la derrota, no se disuelva en la siguiente semana. Guzmán, mientras tanto, ya tiene una respuesta a mano —literalmente— la próxima vez que alguien le pregunte por Atlas.
