Durante casi 70 minutos, Inglaterra caminó sobre la cornisa. Un error defensivo al inicio del encuentro permitió que Brian Cipenga adelantara a la República Democrática del Congo y sembrara la incertidumbre sobre uno de los favoritos al título. El equipo africano defendió con orden, resistió cada embate y estuvo a pocos minutos de protagonizar una de las mayores sorpresas del Mundial.
Entonces apareció Harry Kane. Cuando el reloj comenzaba a jugar en contra de los ingleses, el capitán respondió como lo hacen los grandes goleadores. Primero igualó el marcador con un certero remate de cabeza al minuto 75 y, once minutos después, firmó la remontada con un potente disparo desde la frontal del área que evitó una eliminación que ya rondaba la mente de los aficionados ingleses.
Congo convirtió el partido en una batalla
Lejos de conformarse con resistir, la selección congoleña mostró personalidad desde el arranque. El gol tempranero le permitió ejecutar el partido que había imaginado: líneas compactas, transiciones rápidas y un Lionel Mpasi sobresaliente bajo los tres palos. El guardameta sostuvo la ventaja durante buena parte del encuentro con intervenciones que desesperaron a los atacantes ingleses.
La actuación confirmó el crecimiento del conjunto dirigido por Sébastien Desabre, que dejó una imagen muy distinta a la de otras participaciones africanas en Copas del Mundo. Incluso en la derrota, Congo abandonó el torneo con la sensación de haber competido de tú a tú frente a una de las plantillas más talentosas del campeonato.
El héroe de siempre
Cuando Inglaterra necesitó una respuesta, volvió a mirar hacia su capitán. Kane no había encontrado espacios durante gran parte del partido, pero bastaron dos oportunidades para cambiar el destino de la eliminatoria. Su doblete no solo evitó el fracaso, también recordó por qué sigue siendo el futbolista alrededor del cual gira la ambición inglesa.
Sin embargo, la clasificación dejó más preguntas que certezas. Inglaterra sufrió para generar ocasiones claras, concedió demasiados espacios en defensa y dependió nuevamente del talento individual para resolver un encuentro que, sobre el papel, parecía más accesible. Thomas Tuchel tendrá poco margen para corregir antes del siguiente desafío.
Una advertencia para lo que viene
Las selecciones con aspiraciones mundialistas suelen encontrar formas de sobrevivir incluso cuando no juegan bien, e Inglaterra lo consiguió. Pero también quedó claro que el margen de error disminuye conforme avanza el torneo. El doblete de Kane prolongó el camino de los Tres Leones, aunque el rendimiento colectivo dejó claro que necesitarán ofrecer una versión mucho más sólida si pretenden mantenerse en la carrera por el título.
