Durante buena parte de la tarde, Noruega hizo creer que otra sorpresa era posible. El equipo de Ståle Solbakken compitió sin complejos, incomodó a Inglaterra y volvió a exhibir el fútbol valiente que lo llevó a eliminar a Brasil. Pero cuando el partido exigía un futbolista capaz de decidir una eliminatoria, Jude Bellingham volvió a aparecer.
Inglaterra derrotó 2-1 a Noruega después del tiempo extra y aseguró su lugar en las semifinales del Mundial 2026. El mediocampista del Real Madrid marcó los dos goles de los Three Lions, incluido el definitivo en el arranque de la prórroga, para confirmar que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
Noruega volvió a competir de tú a tú
El conjunto escandinavo abrió el marcador por conducto de Andreas Schjelderup y durante varios minutos consiguió imponer el ritmo que más le convenía. Con Martin Ødegaard como organizador y Erling Haaland fijando a los centrales ingleses, Noruega obligó a Inglaterra a jugar un partido mucho más físico de lo esperado.
La ventaja, sin embargo, duró poco. Bellingham apareció al inicio de la segunda mitad para igualar el marcador y devolver la tranquilidad a un equipo inglés que volvió a demostrar paciencia cuando el escenario parecía complicarse.
El campeón de los momentos decisivos
El empate llevó la eliminatoria al tiempo extra, donde Inglaterra volvió a sacar provecho de su jerarquía individual. Apenas comenzada la prórroga, Bellingham atacó el área con determinación y firmó el 2-1 definitivo, un gol que terminó por romper la resistencia noruega.
El conjunto dirigido por Thomas Tuchel no ofreció su actuación más brillante del torneo, pero volvió a demostrar una virtud que suele distinguir a los equipos candidatos: encontrar soluciones incluso cuando el funcionamiento colectivo no alcanza para dominar al rival.
Noruega se despide con el reconocimiento del Mundial
La derrota no empaña el extraordinario recorrido del conjunto nórdico. Después de 28 años de ausencia en una Copa del Mundo, Noruega regresó para alcanzar los cuartos de final, eliminar a Brasil y confirmar que la generación encabezada por Haaland y Ødegaard puede competir frente a cualquier selección.
Inglaterra, por su parte, ya piensa en las semifinales frente a Argentina. El clásico entre dos potencias del fútbol mundial definirá a uno de los finalistas, mientras los ingleses llegan impulsados por una selección que ha convertido la resiliencia en su principal fortaleza durante esta Copa del Mundo.
