Nikola Jokic tuvo una de esas noches para el olvido en el Juego 3 entre los Nuggets y los Timberwolves. El MVP de Denver falló 19 de sus 26 intentos —una cifra que duele de solo leerla— y eso dejó a su equipo contra las cuerdas. Pero lo peor no es solo el frío dato estadístico, sino que ahora la serie está 2-1 y los Nuggets están metidos en una bronca de la que no será fácil salir.
Con este resultado, Minnesota toma el control y deja claro que no les intimida el campeón. Supieron aprovechar cada descuido, capitalizaron los errores de Denver y, sobre todo, impusieron sus condiciones durante los 48 minutos.
La Noche Gris de Jokic
Lo de Nikola Jokic fue el factor que terminó por hundir a Denver. El serbio no dio una. Ni anotando ni asistiendo como suele hacerlo. Sus 19 fallos en 26 tiros son el reflejo de lo incómodo que se sintió en la duela. Una locura.
Es rarísimo ver al "Joker" con una efectividad tan pobre en un escenario de este calibre (donde normalmente se crece). Los fans en Denver esperaban la magia de siempre, pero el aro simplemente le cerró la puerta en la cara. Ahora el tema es ver si aguanta la presión mental, porque todo apunta a que los Wolves ya le tomaron la medida y él tendrá que inventarse algo nuevo para el siguiente encuentro.
Timberwolves: Aprovechando las Oportunidades
Del otro lado, los Timberwolves se ven como un equipo que ya se la cree. Leyeron el partido a la perfección y no perdonaron ni una. La defensa de Minnesota fue un muro —especialmente cerrando la pintura— y eso terminó por sacar de quicio a Jokic en casi todas las posesiones.
Y ojo, que mostraron una madurez que pocos veían venir en este roster tan joven. Mantuvieron la calma, siguieron el plan y no se desesperaron cuando Denver intentó reaccionar. Minnesota no vino a ver si puede, sino porque sabe que tiene con qué ganar la serie.
La Respuesta de los Nuggets
Con el 2-1 encima, a los Nuggets no les queda de otra más que sacudirse el golpe rápido. ¿Tienen con qué ajustar o ya se les acabó el gas? Esa es la duda que flota en el aire. La presión está a tope sobre Jokic, pero la realidad es que él solo no va a poder rescatar el barco.
Denver tiene que replantearse el ataque para que su estrella no reciba siempre con dos tipos encima. Y claro, el resto del plantel tiene que aparecer de una vez por todas. El margen de error se acabó y el próximo juego definirá si esto se alarga o se termina temprano.
Conclusión
Este tercer capítulo deja claro que la serie se puso sabrosa. Aunque Minnesota tiene la sartén por el mango, nunca hay que dar por muerto al campeón defensor. La moneda está en el aire: o Jokic recupera su nivel de otro planeta o los Timberwolves dan el golpe final en el próximo partido. ¿Veremos un regreso épico o el fin de la corona en Denver?


