Minuto 91 en el Estadio Akron. Chivas tenía el partido en sus manos y el liderato al alcance. La jugada parecía clara: penal por mano dentro del área. Pero lo que vino después terminó marcando el cierre del torneo para el Rebaño.
La árbitra Katia Itziel señaló la infracción en primera instancia, pero tras revisar el VAR decidió revertir su decisión. El penal desapareció. Y con él, la posibilidad de que Guadalajara asegurara la cima del Clausura 2026.
Una decisión que cambió la tabla
El empate 0-0 ante Xolos no solo dejó sensaciones encontradas en la cancha. También tuvo consecuencias directas en la clasificación. Chivas perdió el liderato en la última jornada, cediéndolo a Pumas, en un cierre donde cada detalle pesaba.
En torneos tan cerrados, este tipo de decisiones no se quedan en la anécdota. Modifican escenarios, cruces y narrativas. La jugada del penal no sancionado se convirtió en el punto de quiebre de la noche.
El ruido alrededor del arbitraje
La revisión del VAR volvió a quedar en el centro de la conversación. Más que la herramienta, el foco se trasladó a la interpretación. ¿Cuándo una mano es sancionable? ¿Dónde termina el criterio y empieza la inconsistencia?
El arbitraje mexicano arrastra semanas bajo escrutinio, y este episodio refuerza una sensación que se repite en distintos clubes: la falta de uniformidad en las decisiones clave.
Más allá de la polémica
Chivas no perdió el liderato solo por una jugada, pero sí por una decisión que llegó en el momento más determinante del torneo. El equipo de Guadalajara cerró la fase regular compitiendo en lo más alto, pero sin margen de error.
Ahora, con la Liguilla definida, la discusión se traslada al futuro inmediato. Lo ocurrido en el Akron no cambiará el resultado, pero sí deja una pregunta abierta: en un torneo decidido por detalles, ¿qué tan preparados están los árbitros para sostenerlos?

