La primera batalla del Mundial 2026 en la Ciudad de México no se jugará sobre el césped del Estadio Azteca. Comenzará varias horas antes, en las calles, estaciones y corredores de transporte que deberán mover a decenas de miles de aficionados hacia el inmueble que abrirá la Copa del Mundo.
Con la expectativa de recibir multitudes para el partido inaugural, el Gobierno capitalino presentó un plan especial de movilidad que apuesta por reducir al mínimo el uso del automóvil particular y privilegiar el transporte público, los recorridos peatonales y los sistemas de conexión masiva.
El eje principal del operativo será el Tren Ligero, que conectará la estación Tasqueña con la estación Estadio Azteca, ubicada frente al recinto. La intención es convertir este corredor en la vía más eficiente para llegar a Santa Úrsula y evitar la saturación de las avenidas que rodean el estadio.
A ello se sumarán circuitos especiales desde distintos puntos estratégicos de la ciudad, incluyendo estaciones de Metro, Metrobús y terminales de transporte. Las autoridades también habilitarán servicios de apoyo para conectar zonas con alta concentración de aficionados con las inmediaciones del inmueble.
La última milla, el desafío decisivo
Uno de los componentes centrales del operativo será la llamada “Última Milla”, un perímetro de acceso controlado alrededor del estadio. Dentro de esta zona se restringirá la circulación vehicular y los asistentes deberán completar el trayecto a pie mediante rutas señalizadas.
Siete corredores peatonales conducirán a las puertas principales del estadio. Dependiendo del punto de llegada, los recorridos tendrán una duración estimada de entre 12 y 30 minutos, por lo que las autoridades recomiendan anticipar tiempos de traslado y llegar con varias horas de anticipación.
Para quienes utilicen plataformas de transporte o taxis, se establecerán puntos específicos de ascenso y descenso fuera del perímetro de seguridad. Desde ahí, los aficionados deberán continuar caminando hacia los accesos autorizados.
Una ciudad diseñada para el Mundial
La estrategia forma parte de una transformación temporal que busca evitar el colapso vial durante los partidos del Mundial. Además de los cierres en calles cercanas al estadio, se contemplan horarios ampliados en distintos sistemas de transporte y operativos especiales de seguridad y orientación para visitantes nacionales e internacionales.
El mensaje de las autoridades es claro: llegar al estadio requerirá planeación. En un torneo que promete romper récords de asistencia, la experiencia mundialista comenzará mucho antes del silbatazo inicial. Para miles de aficionados, el verdadero recorrido hacia la Copa del Mundo arrancará desde una estación de Metro, una parada de Metrobús o un corredor peatonal rumbo al estadio más emblemático del futbol mexicano.
