El futbolista Yohan Zetuna sabe muy bien de qué habla. Mexicano de nacimiento, pasó por las filas de Alebrijes de Oaxaca antes de aventurarse en la liga de Irak —una movida que pocos se atreverían a hacer—. Lo que se encontró allá lo dejó helado.
"La liga de allá, la neta está horrible", soltó sin pelos en la lengua. Habla de un mundo donde faltan hasta los vestidores. Y los jugadores... pues fuman en el medio tiempo. Bienvenidos a las bizarras diferencias entre el fútbol iraquí y nuestra Liga MX[1].
Infraestructura: del caos a la estructura
Imagina llegar a entrenar y que no haya ni un vestidor decente. Llegas con tu ropa puesta, te cambias donde sea y olvídate de utileros, de masajistas o de una ducha caliente después de la friega[1].
En Irak, las canchas de práctica son un auténtico desastre; Zetuna lo vivió en carne propia. Los entrenadores improvisan todo y no preparan nada que valga la pena. En la Liga MX, en cambio, los clubes tienen instalaciones que parecen hoteles de lujo con gimnasios, albercas y zonas de recuperación post-partido.
Pero ojo, que Zetuna dice que la cosa ha mejorado un poco —aunque habrá que ver si eso alcanza—. La brecha sigue siendo un mundo. ¿Cuánto tiempo le tomará a Irak ponerse realmente al nivel?
Profesionalismo: fumando en el medio tiempo
Lo más descabellado: jugadores prendiendo un cigarro en el descanso. Así, sin más. En pleno partido[1].
Zetuna compartió vestidor con tipos que se la pasaban despiertos hasta las tres o cuatro de la mañana. Y luego, entrenamientos a las cinco de la tarde con el cuerpo cortado. ¿Comida nutritiva? Ni idea de qué es eso. En México, los nutriólogos son parte esencial del staff y el sueño se monitoriza con lupa. Todo apunta a que esta falta de disciplina táctica y nutricional mata cualquier sueño de grandeza. Zetuna lo resume bien: no hay cultura. En la Liga MX, el profesionalismo es ley. Faltas a eso y te vas a la calle.
Estilo de juego: improvisación total
El primer golpe de realidad para Zetuna fue el estilo. Equipos que corren sin orden ni concierto. Pura improvisación[1].
En Irak, parece que los técnicos no están preparados y no hay sistemas claros —es básicamente fútbol callejero con un contrato de por medio—. La Liga MX es otro boleto: esquemas definidos, videoanálisis y una preparación física de élite. La liga iraquí tiene 20 equipos en su torneo principal, la Liga de Estrellas, y se juega de septiembre a julio con jornadas pesadísimas[2][4]. Pero sin base profesional, pues está difícil. En México la competencia es de otro nivel.
Contexto histórico y cultural
Hay que remontarse al Mundial 1986. Irak contra México en el Azteca. Aquel 1-0 con gol de Fernando Quirarte al minuto 54[5] ya dejaba ver los abismos entre ambos países. Irak lidia con una inestabilidad constante por conflictos que le pegan a todo, incluyendo al balón. La Liga MX, por su parte, creció con estabilidad e inversiones millonarias y estrellas extranjeras. La liga iraquí apenas pelea por sobrevivir[1].
Hoy, la Stars League 2025/2026 sigue su curso con el Al Shorta liderando, mientras se ven resultados raros como el 1-4 de Newroz ante Duhok[4]. Son dinámicas impredecibles. Nada que ver con la precisión del fútbol mexicano. La selección iraquí ahora busca el repechaje para el Mundial 2026, que se jugará en parte en México[3]. ¿Podrá Zetuna adaptarse a esa crudeza?
El testimonio de un testigo clave
Yohan Zetuna tiene apenas 25 años. De Oaxaca al Golfo. Su voz es valiosa porque vivió los dos extremos. "Allá no saben qué es comida nutritiva"[1]. Horarios locos y sueño irregular eran el pan de cada día.
En Alebrijes, todo era pro. Disciplina total. Pero en Irak, el shock cultural fue absoluto. Este chavo une dos mundos y su historia explica por qué las diferencias son tan marcadas. Hay esperanza, eso sí. Zetuna nota mejoras. ¿Evolución real o solo una ilusión pasajera? Los resultados muestran tablas apretadas, con el Al Shorta sumando 51 puntos en etapas clave[4].
Impacto en jugadores y rendimiento
Sin orden, el rendimiento se va al suelo. Jugadores desvelados no rinden igual. ¿Fumar en el entretiempo? Es comprarse una lesión segura.
En la Liga MX, la dinámica de grupo es lo que manda: rotaciones y táctica colectiva. En Irak manda el individualismo puro. Zetuna lo notó de inmediato: falta cohesión. Las estadísticas no mienten. Una liga con 38 jornadas y 20 clubes[4] genera muchos datos[7][8], pero sin cimientos, las estrellas no duran.
Conclusión
Estas diferencias no son solo raras; son el reflejo de dos realidades opuestas. Irak está en esa lucha eterna por profesionalizarse, mientras la Liga MX ya juega en otra categoría.
Zetuna sirve de puente. Su experiencia nos dice que el fútbol, al final, es pura cultura. ¿Logrará Irak cerrar la brecha algún día? Quizás el repechaje de 2026 nos dé una respuesta clara[3]. Por lo pronto, desde este lado se ve todo con estadios llenos y jugadores fit. Irak sigue en pañales, aunque el fútbol siempre da sorpresas. ¿Podría un fumador desvelado darnos un susto en el Mundial? Habrá que verlo.


