Los Houston Rockets están contra las cuerdas. Se juegan la vida ante los Los Angeles Lakers en el Juego 4 de la serie de playoffs y no hay mañana: o ganan o se despiden. Tras verse un poco mejor en el último duelo, la quinteta texana confía en que su duela les dé ese empujón extra para empatar la serie. Es ahora o nunca.
El equipo de Houston ha mostrado chispazos de buen básquetbol, pero la falta de regularidad los está matando. Pero enfrente tienen a un equipo de Los Ángeles que ha sido una aplanadora todo el año. Este juego es de vida o muerte para los Rockets. No solo para alargar la agonía, sino para dejar claro que sí tienen con qué pelearles a los grandes.
Desempeño en el Juego 3
En el Juego 3, los Rockets dieron un paso al frente. Aunque se quedaron cortos, la defensa se vio más sólida —mucho más aplicada— y el ataque fluyó mejor. James Harden y Russell Westbrook cargaron con el equipo siendo agresivos y certeros, que es lo mínimo que se les pide (aunque a veces se les olvide).
Harden, el eje de todo el sistema, se mandó más de 30 puntos. Westbrook ayudó con un doble-doble. Sin embargo, todo ese esfuerzo individual terminó estrellándose contra la muralla de los Lakers que comandan Anthony Davis y LeBron James. Fue un choque de trenes donde Houston salió perdiendo.
Claves para el Juego 4
Para este cuarto encuentro, todo apunta a que los Rockets tienen que ajustar tuercas en defensa. Si no frenan a Davis y LeBron, están fritos. Además, deben cuidar las transiciones; los Lakers no perdonan una pérdida de balón y te anotan en la cara. No hay margen de error.
En ataque, necesitan que el balón circule más. No pueden depender solo de las individualidades. Eric Gordon y Danuel House tienen que aparecer y meter los tiros abiertos que les queden. Y ojo con los triples, porque si siguen con esa puntería tan irregular, no habrá milagro que los salve.
La Ventaja de la Localía
Jugar en casa suele ser una ventaja, aunque en estas condiciones sea un volado. Sin gente en las gradas el factor cancha pesa menos, pero al menos conocen los aros y se sienten en su zona de confort.
El coach Stephen Silas sabe que no pueden dormirse en los laureles. Los Rockets han regalado los primeros cuartos y eso contra LeBron es suicidio. Si no salen enchufados desde el salto inicial, la dinámica del juego se les va a escapar de las manos en un abrir y cerrar de ojos. Tienen que morder desde el segundo uno.
Conclusión
El Juego 4 es la hora de la verdad. Con el agua hasta el cuello, la presión es brutal para Houston. Tienen que jugar casi perfecto si quieren forzar el quinto partido. Todo se reduce a si pueden aguantar el ritmo de unos Lakers que, sinceramente, se ven implacables.
Habrá que ver si a Harden y Westbrook les alcanza la gasolina para sacar esta victoria. En Houston saben que un error más y se van de vacaciones. ¿Veremos una reacción heroica o será el principio del fin para este proyecto?


