Los Oklahoma City Thunder tienen a los Cleveland Cavaliers contra las cuerdas tras ponerse 3-0 arriba en la serie. Ha sido un dominio total (y bastante inesperado para algunos) basado en una defensa que asfixia y un ataque que no perdona. La gran pregunta en los pasillos de la liga es si Cleveland tiene con qué evitar que los borren del mapa en el próximo encuentro.
La serie es el vivo ejemplo de cómo la ejecución táctica puede despedazar a un plantel que, aunque tiene talento de sobra, nomás no encuentra el ritmo. Los Thunder están demostrando que el juego colectivo pesa mucho más que las individualidades cuando las papas queman.
Defensa Implacable de los Thunder
La clave de todo ha sido el muro que levantó Oklahoma City. No es poca cosa dejar a los Cavs por debajo de los 100 puntos en esta era de la NBA donde todos anotan por diversión. —Esa rotación defensiva es de otro nivel—. Y es que la presión sobre el balón no les da ni un segundo de respiro a las figuras de Cleveland.
Pero lo que de verdad está matando a los Cavs son las pérdidas. Los Thunder promedian más de 10 robos por noche. Esto no solo les quita posesiones valiosas, sino que genera puntos facilísimos en transición antes de que el rival pueda siquiera regresar a defender. Es letal.
Un Ataque Coordinado
Del otro lado de la duela, el equipo se ve finísimo. Mueven la pelota con una intención clarísima. Con más de 25 asistencias por partido, queda claro que aquí no hay egoísmos; buscan siempre al que esté mejor ubicado para tirar.
A eso hay que sumarle que están tirando lumbre desde la línea de tres. Rozan el 40% de efectividad. Todo apunta a que esta puntería ha obligado a Cleveland a estirarse en defensa, lo que abre huecos enormes para que Oklahoma City entre hasta la cocina. La variedad en su ataque hace que sea imposible enfocarse en detener a un solo hombre.
Los Desafíos de Cleveland
Para los Cavs, el panorama está color de hormiga. Han tenido sus momentos —chispazos de talento individual— pero la consistencia brilla por su ausencia. Simplemente no aguantan el ritmo durante los 48 minutos.
El problema principal es que si sus estrellas no andan finas, el equipo se apaga por completo. La defensa de Oklahoma los tiene bien estudiados y los ha contenido sin muchos problemas. Habrá que ver si el coach de Cleveland se saca un as de la manga, porque hasta ahora, las respuestas no aparecen por ningún lado.
Conclusión
Estar 3-0 abajo es prácticamente una sentencia de muerte en los playoffs. Los Thunder han sido superiores en cada rubro y se nota una diferencia de velocidad y hambre notable. ¿Podrá Cleveland ganar aunque sea el de la honra o ya están pensando en las vacaciones?
El siguiente duelo lo dirá todo. Si los Cavs no descifran cómo romper el cerrojo de los Thunder, esto se acaba en cuatro juegos. Por ahora, Oklahoma City tiene el sartén por el mango y no parece que lo vayan a soltar.

