El último día de la gimnasia rítmica en Santo Domingo 2026 terminó con una imagen que resume el presente de este deporte en México: Marina Malpica en lo más alto del podio y el himno nacional sonando una vez más. La experimentada veracruzana cerró su participación con cinco medallas de oro, consolidándose como la figura de la disciplina y una de las grandes protagonistas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La jornada comenzó con el título de Ana Luisa Abraham en la final de aro. La yucateca, debutante en una justa regional, obtuvo 25.650 puntos para superar a la guatemalteca Daniela González y a la costarricense Gloriana Sánchez, confirmando que el relevo generacional mexicano ya compite por las medallas más importantes.
Después llegó el turno de Malpica. La gimnasta conquistó el oro en pelota con una rutina valorada en 25.350 unidades, mientras Desiree Portugal completó el 1-2 para México con la medalla de plata. Más tarde, la veracruzana volvió a imponerse en las finales de mazas y cinta, firmando una actuación impecable que elevó a cinco su cosecha dorada en Santo Domingo.
Un dominio colectivo
La superioridad mexicana también quedó reflejada en las pruebas por equipos. El conjunto integrado por Dalia Alcocer, Kimberly Salazar, Giselle Torres, Adirem Tejeda y Julia Gutiérrez conquistó el oro en cinco pelotas y repitió el primer lugar en el ejercicio mixto de tres aros y dos pares de mazas, ampliando la diferencia sobre Colombia y Cuba.
En total, México cerró la gimnasia rítmica con 12 medallas, una producción que reafirma el liderazgo regional de la disciplina y mantiene la inercia que el país ha construido durante el actual ciclo olímpico.
El cierre de una trayectoria histórica
Más allá de las preseas, la actuación tuvo un significado especial para Marina Malpica. La gimnasta reconoció que atraviesa el último tramo de su carrera deportiva y que buscará cerrar su ciclo intentando clasificar a los próximos Juegos Panamericanos y Olímpicos antes de pensar en el retiro.
Su despedida de los Centroamericanos difícilmente pudo ser mejor. Cinco títulos, liderazgo absoluto y la confirmación de una generación que deja un legado sólido mientras nuevas figuras como Ana Luisa Abraham y Desiree Portugal comienzan a asumir un papel protagónico para el futuro de la gimnasia rítmica mexicana.
