Ocho años después de abandonar Guadalajara en medio de diferencias con la dirigencia, Matías Almeyda está de vuelta en la Liga MX. Su llegada a Monterrey no solo representa uno de los movimientos más relevantes del mercado de entrenadores; también revive inevitablemente el debate sobre lo que Chivas fue bajo su mando y lo que ha intentado ser desde entonces.
La figura del argentino sigue ocupando un lugar especial en la memoria rojiblanca. Entre 2015 y 2018, Almeyda transformó a un equipo que navegaba entre la incertidumbre y la irregularidad en un proyecto competitivo capaz de conquistar la Liga MX, la Copa MX y la Liga de Campeones de Concacaf. Más allá de los títulos, construyó una identidad reconocible y una conexión profunda con la afición.
Un legado difícil de igualar
El impacto de Almeyda no se mide únicamente en trofeos. Su etapa estuvo marcada por una apuesta constante por el talento mexicano, una estructura de juego clara y un grupo que encontró estabilidad en momentos donde el club necesitaba recuperar credibilidad deportiva.
Desde su salida, Guadalajara ha atravesado distintos procesos, cambios de entrenadores y proyectos deportivos que no han logrado replicar aquella continuidad. Aunque el club ha tenido momentos competitivos y apariciones en instancias importantes, la sensación de una identidad consolidada sigue siendo una tarea pendiente.
La comparación es inevitable
La llegada del argentino a Rayados garantiza que las comparaciones volverán a ocupar espacio en el debate futbolístico mexicano. No porque Almeyda haya buscado convertirse en referencia permanente de Chivas, sino porque los resultados obtenidos durante su gestión siguen funcionando como punto de referencia para medir el presente del club.
Para Monterrey, la contratación representa la apuesta por un técnico con experiencia internacional y capacidad probada para gestionar vestidores de alta exigencia. Para Guadalajara, en cambio, su regreso al futbol mexicano funciona como un recordatorio de una etapa que todavía conserva peso simbólico dentro de la institución.
El tiempo dirá si Almeyda logra construir una nueva historia de éxito en la Liga MX. Lo que parece seguro es que cada paso que dé en Monterrey será observado también desde Guadalajara, donde su legado continúa siendo una de las últimas grandes referencias de estabilidad y títulos.
