El primer gran examen rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 dejó una señal alentadora para el triatlón mexicano. En Antofagasta, Chile, la selección nacional cerró el Campeonato de las Américas con cinco medallas —tres de oro y dos de plata—, una actuación que confirma el nivel competitivo del equipo en el inicio del nuevo ciclo olímpico.
La victoria más representativa llegó en el relevo mixto. El cuarteto integrado por Aram Peñaflor, Rosa María Tapia, Nicolás Probert y Marcela Álvarez dominó la prueba con un tiempo de 1:18:46 horas para superar a Estados Unidos y Chile, rivales directos en el continente, y quedarse con el título panamericano.
El paratriatlón mantiene el paso
El representativo mexicano también encontró buena parte de su éxito en el paratriatlón. Brenda Osnaya conquistó el oro en la categoría PTWC al registrar 1:13:50 horas, mientras que Kenia Villalobos hizo lo propio en PTS3 con un tiempo de 1:09:36, reafirmando el crecimiento de ambas dentro de la élite continental.
Las medallas de plata completaron una participación sólida. Regina Michel Camacho terminó segunda en la categoría junior femenil tras protagonizar un cierre muy cerrado frente a la canadiense Brooke Rousselle, mientras que Marcela Álvarez subió al podio en la prueba élite femenil después de firmar un tiempo de 2:00:34 horas.
Un inicio prometedor del ciclo olímpico
Más allá del medallero, el campeonato tuvo un valor estratégico. Antofagasta otorgó los primeros puntos del ranking internacional rumbo a Los Ángeles 2028, por lo que el desempeño mexicano representa un impulso importante en la construcción de la clasificación olímpica.
Con experiencia olímpica, una nueva generación de talentos y un paratriatlón que continúa creciendo, México comenzó el nuevo ciclo con resultados que respaldan sus aspiraciones de mantenerse entre las principales potencias del continente.
