La Federación Mexicana de Futbol decidió no seguir la línea marcada por Concacaf y mantuvo abierta la posibilidad de respaldar una de las iniciativas más polémicas impulsadas por Gianni Infantino. Mientras las 41 asociaciones de la confederación rechazaron de forma conjunta el proyecto FIFA Forward Enterprise, la FMF anunció que estudiará la propuesta antes de definir su postura.
El organismo mexicano informó que recibió la documentación oficial el pasado 28 de julio y que participará en mesas de trabajo para analizar el alcance del nuevo modelo. Solo después de revisar la información tomará una decisión sobre si respalda o no el esquema planteado por la FIFA. Esta postura convierte a México en una de las pocas federaciones relevantes que no cerró la puerta al proyecto desde el primer momento.
Una diferencia con peso político
La postura mexicana contrasta con la de Concacaf, que argumentó que la iniciativa carece del debido proceso, fue presentada con plazos demasiado cortos y no pasó por los mecanismos de gobernanza establecidos dentro de la FIFA. La confederación considera que una decisión de esta magnitud requiere mayor transparencia y una discusión más amplia antes de modificar la estructura comercial del organismo.
El proyecto, promovido por Gianni Infantino bajo el nombre de FIFA Forward Enterprise, contempla crear una filial que concentre los activos comerciales de competiciones como la Copa del Mundo y permita la incorporación de inversionistas privados. La FIFA sostiene que el modelo generaría mayores ingresos para fortalecer los programas de desarrollo de sus 211 federaciones afiliadas, aunque sus detractores advierten que podría transformar de manera irreversible la gobernanza del futbol internacional.
México gana tiempo antes de decidir
La FMF evitó pronunciarse a favor o en contra del proyecto y optó por un periodo de análisis. Esa decisión la desmarca de la postura regional y la coloca como un actor que aún puede influir en una discusión que ha dividido al futbol mundial. Mientras UEFA mantiene una oposición frontal y Concacaf ya formalizó su rechazo, México eligió esperar antes de emitir un voto definitivo.
Con esa postura, la Federación Mexicana mantiene abierta la puerta a una propuesta que podría redefinir el modelo económico de la Copa del Mundo y que representa uno de los mayores desafíos políticos para el liderazgo de Gianni Infantino desde que asumió la presidencia de la FIFA.
