El último silbatazo confirmó dos realidades. Colombia sigue marcando el ritmo del rugby 7 femenil en la región y México continúa consolidándose como una de las selecciones capaces de disputar los grandes escenarios continentales.
Las Serpientes conquistaron la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 después de caer por 27-0 frente al conjunto colombiano en la final, un resultado que no borra el sólido recorrido construido durante todo el torneo.
El representativo nacional volvió a instalarse en la pelea por el campeonato regional gracias a una campaña consistente que le permitió avanzar hasta el partido por el oro. Aunque Colombia impuso condiciones desde los primeros minutos del encuentro decisivo, México consiguió revalidar la medalla de plata obtenida en San Salvador 2023, confirmando que su crecimiento ya no es una sorpresa, sino una constante dentro del rugby del área.
Una generación que mantiene a México entre las mejores
Bajo la dirección de Alessandro Cordone, el equipo mexicano mostró nuevamente competitividad frente a las principales potencias del continente. La plantilla integrada por Aimee Ramos, Argelia Rodríguez, Daniela Alvarado, Gloria Espíndola, Isabela González, Isabel Rodríguez, Karla Ortiz, Laura Bernal, Laura Rodríguez, María Jiménez, María Saldaña y Génesis Venegas volvió a colocar al país en el podio regional.
Más allá del marcador en la final, el subcampeonato refleja la continuidad de un proyecto que ha logrado mantenerse entre los mejores durante dos ciclos consecutivos de Juegos Centroamericanos y del Caribe, un indicador relevante para una disciplina que sigue ganando terreno dentro del deporte mexicano.
Colombia reafirma su dominio regional
La escuadra cafetera confirmó el nivel que exhibió durante toda la competencia y se quedó con la medalla de oro tras una final en la que neutralizó por completo el ataque mexicano. Jamaica completó el podio al derrotar 24-7 a República Dominicana en el encuentro por la presea de bronce.
Para México, la plata representa una nueva aportación al medallero nacional y, al mismo tiempo, un parámetro claro sobre el nivel que deberá alcanzar para romper la hegemonía colombiana en futuras competencias internacionales.
