El primer partido de Matías Almeyda al frente de Monterrey dejó una sensación clara: Rayados recuperó la intensidad que había perdido. Frente a Santos Laguna, el conjunto regiomontano impuso condiciones desde el inicio y construyó una victoria de 3-2 que ilusiona a su afición en el arranque del Apertura 2026.
Lucas Ocampos abrió el marcador con un potente disparo que reflejó la agresividad con la que Monterrey salió al terreno de juego. La presión alta y la velocidad para recuperar el balón marcaron el ritmo de un equipo que buscó atacar constantemente y encontró espacios en la defensa lagunera.
Santos intentó responder con orden y aprovechó algunos descuidos defensivos para mantenerse con vida durante el encuentro. Sin embargo, Rayados mostró mayor contundencia en el área rival y encontró los goles necesarios para ampliar la ventaja antes de un cierre en el que los visitantes presionaron hasta el último minuto.
El descuento santista añadió dramatismo al desenlace, pero Monterrey administró la ventaja con inteligencia para asegurar sus primeros tres puntos del campeonato. El resultado confirmó un inicio prometedor para el nuevo proyecto encabezado por Almeyda, que busca devolver al club al protagonismo después de un Clausura muy por debajo de las expectativas.
Un nuevo comienzo para Rayados
Más allá del marcador, Monterrey mostró señales de identidad que habían desaparecido en los meses recientes. El equipo fue dinámico, presionó con decisión y generó oportunidades constantes, una combinación que la afición esperaba volver a ver en el Estadio BBVA.
Para Santos, la derrota deja aspectos rescatables en ataque, pero también confirma que el trabajo defensivo será una prioridad durante las próximas jornadas. Los Guerreros compitieron hasta el final, aunque pagaron caro las concesiones otorgadas a uno de los planteles con mayor calidad ofensiva de la Liga MX.
