El atacante estadounidense Christian Pulisic está otra vez bajo la lupa. Tras el amargo empate 0-0 del AC Milan contra la Juventus el domingo pasado, el "Capitán América" igualó su peor sequía histórica: ya son 16 partidos sin mandar guardar el balón. Es una cifra pesada. Y claro, esto ya empezó a calar hondo entre la afición rossonera, que comienza a cuestionar si el nivel que trae es realmente el adecuado para un equipo de esta talla.
Lo de Pulisic no es solo un bache estadístico (que ya es decir mucho), sino que pone en duda su peso real en el esquema actual; la confianza parece estársele escapando entre los dedos. ¿Logrará sacudirse la malaria en los siguientes juegos?
El contexto de la racha
Desde que aterrizó en San Siro, se esperaba que Pulisic fuera el motor absoluto del equipo. Pero la realidad ha sido distinta. Estos 16 encuentros en blanco empatan su registro más pobre, aquel que vivió en sus días con el Chelsea, y todo apunta a que el tema ya se volvió la comidilla diaria entre la prensa italiana y los analistas que no le quitan el ojo de encima.
Oportunidades ha tenido —algunas de ellas clarísimas—, pero entre la falta de puntería y esa pizca de mala suerte que a veces persigue a los delanteros, el arco se le ha cerrado por completo. Contra la Juve, por ejemplo, el equipo generó ocasiones, pero se topó con una pared. No hubo forma de celebrar. Simplemente el balón no quiso entrar.
Impacto en el AC Milan
El Milan es un gigante que no suele esperar a nadie. Al confiarle el ataque a Pulisic, buscaban dinamismo y contundencia, pero ante su sequía, la responsabilidad ha caído en otros hombros. Esto ha forzado al grupo a depender de individualidades para sacar los resultados, lo cual, tarde o temprano, le va a pasar factura a la estrategia colectiva del entrenador.
El técnico ha salido a dar la cara por él en varias ocasiones, resaltando que el tipo se entrega al máximo en cada entrenamiento y su compromiso es total. Pero seamos realistas: en un club de esta categoría, la paciencia de la grada no es eterna. La presión por ganar y convencer es una constante que no perdona nombres ni nacionalidades.
Comparaciones y expectativas
Si lo comparamos con otros extremos de la liga, el talento de Christian es innegable, pero el problema real es la irregularidad —esa sombra que lo persiguió durante su etapa en Londres—. En la Premier tuvo momentos de crack sin lograr mantener el ritmo de forma sostenida.
Y no solo es el Milan el que sufre con esto. En Estados Unidos también están con el Jesús en la boca, pues Pulisic es el referente absoluto de su selección. Se espera que lidere con el ejemplo y recupere el olfato goleador. De lo contrario, el panorama para el conjunto de las barras y las estrellas se va a poner color de hormiga en los compromisos internacionales.
Conclusión
Al final, esta racha es tanto un problema táctico como un reto mental para el jugador. Pulisic tiene la calidad de sobra para darle la vuelta a la tortilla, aunque el reloj sigue avanzando. ¿Será capaz de volver a ser ese jugador determinante que todos conocimos?
Habrá que ver si el respaldo del vestidor le alcanza para despertar de este letargo. Por ahora, tanto los seguidores rossoneros como el resto del mundo del fútbol seguirán observando cada uno de sus movimientos con lupa. El gol tiene que caer pronto, no hay de otra.


