Durante 45 minutos, el Estadio Olímpico Universitario estuvo en silencio. Pumas no encontraba respuestas y FC Juárez parecía tener el partido bajo control. Dos goles antes del descanso habían puesto a los visitantes en ventaja y evidenciado las dudas defensivas de los locales.
Pero el segundo tiempo fue otra historia. Uno de esos giros que cambian no solo un marcador, sino la narrativa de un equipo en el torneo.
Una reacción que define el momento de Pumas
El punto de quiebre llegó tras el descanso. Pumas ajustó ritmo, presión y ocupación de espacios. Guillermo Martínez inició la remontada desde el punto penal y, minutos después, volvió a aparecer para empatar el partido. En cuestión de minutos, el escenario se había invertido por completo.
Juárez, que había sido ordenado y efectivo, perdió control emocional y futbolístico. Con espacios abiertos, Pumas encontró el contexto ideal para explotar su mejor versión ofensiva.
Morales sentencia y Pumas se mete en la pelea
Robert Morales terminó de inclinar la balanza en el tramo final. Su doblete no solo cerró el 4-2, también reflejó la contundencia de un equipo que supo capitalizar el momento anímico del partido.
El resultado tiene peso en la tabla. Pumas se mantiene en la parte alta del Clausura 2026 y refuerza su condición de contendiente rumbo a la Liguilla, mientras que Juárez confirma su irregularidad y queda lejos de la pelea.
Más que tres puntos
La remontada deja una lectura clara: Pumas tiene capacidad de reacción, pero también arrastra lapsos de desconexión que pueden costarle caro en instancias definitivas. En un torneo corto, esos detalles suelen marcar la diferencia.
Por ahora, el equipo universitario sale fortalecido. No solo por el marcador, sino por la forma en la que resolvió un partido que, durante un tiempo, parecía perdido.

