Durante 46 minutos, Querétaro tuvo a LAFC exactamente donde quería. Alí Ávila había castigado un rebote de Hugo Lloris para poner el 1-0 y el BMO Stadium comenzaba a mirar el reloj con inquietud. Un equipo eliminado estaba a punto de comprometer seriamente las aspiraciones de uno construido para competir por el título.
LAFC encontró la salida en el segundo tiempo. Denis Bouanga empató al 57 y evitó una derrota que habría terminado con sus posibilidades de avanzar. El 1-1 sobrevivió hasta el final y trasladó la definición a los penales, donde el conjunto angelino fue perfecto: cinco ejecuciones, cinco goles y un triunfo 5-3 que lo mantiene con vida.
Querétaro jugó sin nada que proteger
Los Gallos llegaron eliminados, pero no jugaron como un equipo dispuesto a completar el calendario. Desde el primer minuto atacaron el espacio, obligaron a Lloris a intervenir y encontraron recompensa apenas al 11.
Ávila estuvo atento después de que el arquero francés rechazara el primer disparo. Atacó el rebote y puso a Querétaro por delante, alterando por completo el escenario que LAFC había imaginado para la noche.
La ventaja también cambió las responsabilidades. Querétaro podía defender más bajo y esperar; LAFC tenía que encontrar soluciones ante un rival sin presión clasificatoria. Durante buena parte del primer tiempo no las encontró.
Bouanga evitó el golpe
LAFC aumentó el ritmo después del descanso y encontró el empate a través de su futbolista más determinante en la competición. Bouanga apareció al 57 para colocar el 1-1 y devolver al conjunto local a un partido que comenzaba a escapársele.
El gol no abrió la puerta a la remontada que esperaba el BMO Stadium. Querétaro resistió y llevó el encuentro hasta el final igualado, obligando a LAFC a buscar el punto adicional desde los once pasos.
Ahí apareció Son Heung-min. El surcoreano convirtió su lanzamiento y formó parte de una tanda impecable del conjunto angelino. Daniel Parra estrelló su disparo en el travesaño y esa diferencia terminó siendo suficiente: LAFC ganó 5-3.
Sobrevivir no significa estar clasificado
El punto extra era indispensable, pero no resolvió el problema de LAFC. El equipo llegó a la última jornada con cinco unidades y necesitaba ganar en tiempo regular para alcanzar ocho y fortalecer considerablemente su posición. El empate y la tanda lo dejaron con siete.
Eso significa que su futuro ya no depende exclusivamente de lo que hizo en el campo. LAFC deberá esperar los resultados restantes de la última jornada para saber si esos siete puntos alcanzan para terminar entre los cuatro mejores clubes de MLS y avanzar a los cuartos de final.
Querétaro, en cambio, se despide dejando una actuación que estuvo cerca de cambiar la parte alta de la clasificación. Llegó sin posibilidades de avanzar, tomó ventaja en Los Ángeles y obligó a uno de los favoritos a sobrevivir desde el punto penal.
Son convirtió cuando llegó su turno y LAFC sigue respirando. Pero la imagen más reveladora de la noche quizá sea otra: un Querétaro sin nada en juego tuvo durante buena parte del partido a uno de los candidatos mirando de frente la eliminación.
