Santiago Giménez necesitaba un cambio y el Porto decidió entregarle uno con condiciones. El delantero mexicano fue presentado este 31 de agosto como nuevo jugador de los Dragones, cedido por el AC Milan hasta el 30 de junio de 2027 y con una operación que podría terminar en transferencia definitiva.
Una compra ligada al rendimiento
El Porto tendrá una opción de compra por 18 millones de euros, más un máximo de dos millones en variables. Esa opción puede convertirse en obligatoria si se cumplen determinados objetivos deportivos. En caso de concretarse la venta, el Milan conservará el derecho a recibir 10% de una futura transferencia del delantero.
Giménez llega después de una etapa italiana marcada por un comienzo prometedor, una lesión de tobillo que le quitó continuidad y una producción de siete goles que quedó lejos de las expectativas generadas por su fichaje. Portugal aparece ahora como la oportunidad de recuperar el ritmo y la confianza que mostró durante sus mejores temporadas con el Feyenoord.
El regreso del número 29
El mexicano utilizará el dorsal 29, el número con el que inició su carrera profesional y que también vistió durante su paso por el futbol neerlandés. Más que un recurso nostálgico, la elección acompaña el objetivo que definió durante su presentación: volver a sentirse importante dentro de un equipo.
La Champions no le concederá adaptación
Su primera gran prueba europea llegará el 8 de septiembre, cuando el Porto reciba al Manchester City en la jornada inaugural de la Champions League. El calendario también incluye enfrentamientos contra Liverpool, Napoli, PSV Eindhoven, Feyenoord, Slavia Praga, LASK y el Real Betis de Álvaro Fidalgo.
Giménez no llega a Portugal como una apuesta a largo plazo sin presión inmediata. Llega como un delantero que necesita recuperar su lugar en Europa y a un club que tendrá que decidir, a partir de su rendimiento, si convierte la cesión en una inversión de hasta 20 millones de euros.
