La última jornada del Grupo B ofrecía un contraste interesante. Suiza buscaba confirmar el liderato que había construido durante las primeras dos fechas, Canadá intentaba regalarle una alegría más a su afición y Bosnia y Herzegovina necesitaba ganar para extender un sueño que, unas horas más tarde, terminaría convirtiéndose en realidad.
Al final de la tarde, el grupo entregó tres historias distintas. Suiza confirmó que fue el equipo más sólido de la zona, Canadá avanzó a la fase de eliminación directa pese a la derrota y Bosnia encontró premio a una generación que se negó a despedirse antes de tiempo.
Suiza respondió como líder
En Vancouver se enfrentaban los dos equipos que llegaban con el boleto prácticamente asegurado, aunque todavía quedaba por definir quién terminaría en la cima del grupo. Canadá soñaba con hacerlo frente a su gente, pero Suiza volvió a demostrar por qué ha sido uno de los conjuntos más consistentes del torneo.
La primera mitad fue cerrada, con pocas ocasiones claras y mucho respeto entre ambos equipos. El partido cambió inmediatamente después del descanso. Rubin Vargas rompió el empate apenas iniciado el complemento y, once minutos más tarde, Johan Manzambi amplió la diferencia con una definición que confirmó su irrupción como una de las grandes revelaciones del Mundial.
Canadá reaccionó gracias al ingreso de Promise David, quien descontó a falta de un cuarto de hora para el final y obligó a Suiza a sufrir en los últimos minutos. Gregor Kobel respondió cuando más se le necesitó y sostuvo el 2-1 que aseguró el liderato helvético.
Los dirigidos por Murat Yakin cerraron la fase de grupos invictos con siete puntos, mostrando equilibrio entre defensa y ataque y consolidándose como un rival incómodo para cualquiera en la ronda de eliminación directa. Canadá, pese a la derrota, también celebró. Su diferencia de goles construida tras la goleada sobre Qatar terminó siendo suficiente para conservar el segundo lugar del sector.
Bosnia escribió una página histórica
En Seattle no existía margen para especular. Bosnia y Herzegovina necesitaba derrotar a Qatar y esperar noticias favorables desde otros estadios. El equipo de Sergej Barbarez respondió con personalidad desde el inicio y consiguió una victoria por 3-1 que terminó siendo mucho más importante de lo que parecía al silbatazo final.
El joven Kerim Alajbegović abrió el marcador con una brillante acción individual que confirmó el enorme talento de una de las revelaciones del torneo. Poco después llegó un autogol provocado por la presión bosnia, mientras Hassan Al-Haydos descontó para Qatar antes del descanso. Cuando los asiáticos buscaban el empate, Ermin Mahmić apareció para sentenciar el encuentro y desatar la celebración balcánica.
La victoria también tuvo un componente simbólico. Edin Džeko disputó su partido número 150 con la selección nacional y volvió a liderar a un grupo que mezcla experiencia con una nueva generación de futbolistas capaces de competir al máximo nivel.
Un premio que llegó horas después
Cuando terminaron los partidos, Bosnia sabía que había hecho todo lo que estaba en sus manos. Los cuatro puntos obtenidos no le alcanzaron para superar a Canadá en la clasificación del grupo debido a la diferencia de goles, pero sí la colocaron en una posición privilegiada entre los terceros lugares.
Con el paso de las horas llegaron los resultados que necesitaba. FIFA confirmó que Bosnia y Herzegovina avanzó oficialmente a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros del torneo, logrando por primera vez en su historia superar la fase de grupos de una Copa del Mundo. Para un país que apenas disputa su segunda participación mundialista, la clasificación representa uno de los mayores logros de su historia futbolística reciente.
Así terminó el Grupo B: Suiza fue líder con siete puntos, Canadá avanzó como segundo con cuatro y una diferencia de goles ampliamente favorable, mientras Bosnia también sumó cuatro unidades y selló posteriormente su clasificación como mejor tercer lugar. Qatar cerró su participación con apenas un punto y quedó eliminado. El grupo terminó premiando a tres selecciones que, cada una a su manera, encontraron argumentos suficientes para seguir soñando en este Mundial.
