Hubo un momento en el que parecía cuestión de tiempo. Colombia atacaba, recuperaba rápido el balón y acumulaba llegadas sobre el área suiza. Sin embargo, el gol nunca apareció. Cuando una eliminatoria se mantiene viva durante dos horas, el desenlace suele decidirse por detalles, y Suiza volvió a demostrar que en esos escenarios rara vez pierde la calma.
Después de 120 minutos sin anotaciones, el conjunto europeo se impuso 4-3 en la tanda de penales y consiguió una clasificación histórica a los cuartos de final del Mundial 2026. La selección dirigida por Néstor Lorenzo quedó eliminada tras un partido en el que hizo méritos suficientes para avanzar, pero terminó castigada por su falta de contundencia.
Colombia tuvo las mejores oportunidades
La selección cafetera asumió la iniciativa desde el comienzo y encontró espacios para generar peligro. Gustavo Puerta obligó a intervenir a Gregor Kobel con un potente disparo, mientras que Jhon Lucumí estuvo a centímetros de romper el empate con un cabezazo que terminó estrellándose en el travesaño.
Suiza aceptó un partido incómodo y apostó por mantener el orden defensivo. El equipo de Murat Yakin renunció por momentos al protagonismo con la pelota, pero nunca perdió la estructura que le permitió llegar con vida hasta la definición desde los once pasos.
Los penales cambiaron la historia
La serie fue tan cerrada como el partido. Manuel Akanji falló el primer disparo para Suiza y pareció abrir la puerta para Colombia, pero el conjunto sudamericano no logró aprovechar la ventaja. Davinson Sánchez estrelló su cobro en el travesaño y, poco después, Gregor Kobel detuvo el penal de Juan Camilo "Cucho" Hernández para devolver el control a los europeos.
Rubin Vargas asumió la responsabilidad del último lanzamiento y no falló. Su ejecución confirmó el 4-3 definitivo y convirtió a Suiza en cuartofinalista por primera vez desde el Mundial de 1954.
Una eliminación que deja sensaciones encontradas
Colombia abandona el torneo sin haber perdido un solo partido en los 120 minutos de las eliminatorias y después de competir de igual a igual frente a cada rival que encontró en el camino. La sensación, sin embargo, es la de una oportunidad desperdiciada. El equipo tuvo el control durante largos pasajes del encuentro, pero nunca consiguió traducir ese dominio en el marcador.
Suiza, por el contrario, volvió a construir una clasificación desde la disciplina táctica, la fortaleza defensiva y la sangre fría en los momentos decisivos. Ahora enfrentará a Argentina en unos cuartos de final que pondrán a prueba la capacidad del conjunto europeo para seguir sorprendiendo en esta Copa del Mundo.
