Vaya sacudida le dio la selección de Japón a la Liga MX. Los nipones simplemente no aguantaron y abandonaron las instalaciones de Tigres porque el pasto estaba para el olvido. Y es que, con el Mundial a la vuelta de la esquina, nadie quiere arriesgarse a una lesión innecesaria (mucho menos por un descuido administrativo).
El plan original era trabajar en el Centro de Entrenamiento de Tigres (CET). Pero al ver el estado de la cancha, los japoneses agarraron sus cosas y se movieron a la Escuela de Medicina para su primera sesión en Monterrey. Todo apunta a que no se andan con juegos. La movida deja muy mal paradas a las instalaciones deportivas de la región, que claramente no pasaron la prueba de fuego.
Condiciones del Campo: Un Problema Recurrente
Lo del mal estado de las canchas en México ya es un cuento de nunca acabar. En el CET, el césped simplemente no cumplía con lo mínimo para un equipo de talla mundial —una verdadera pena para un club con el presupuesto de Tigres—. Obviamente, esto ya encendió las alarmas entre los directivos y la afición, que no pueden creer que nos sigan pasando estas cosas frente a invitados internacionales.
Menos mal que en la Escuela de Medicina les abrieron las puertas rápido. Pero ojo: esto es un foco rojo. Si México quiere ser el centro del fútbol mundial, no puede andar fallando en lo básico. La pregunta es obligada: ¿Cómo vamos a garantizar canchas de primer nivel si ni para un entrenamiento amistoso estamos listos?
Impacto en la Preparación de Japón
Cualquiera pensaría que esto va a distraer a los japoneses. Pero la realidad es que son un equipo sumamente disciplinado. Ya han pasado por situaciones parecidas y no se doblan. Su meta es una y nada más: llegar a tope al torneo.
Aunque se adapten rápido, mover toda la logística de un momento a otro siempre te saca de ritmo. Es un hecho que estos cambios de última hora pegan en la rutina diaria —y hasta en el ánimo de los jugadores— que solo quieren concentrarse en el balón y no en andar buscando dónde entrenar de última hora.
Reflexiones sobre la Organización Deportiva en México
El oso que se hizo con Japón deja claro que urge meterle mano a la infraestructura deportiva. Nuestra reputación como anfitriones pende de un hilo. Si no se garantizan estándares internacionales, nos vamos a quedar muy atrás.
Esto debería ser una cubetada de agua fría para los clubes y la Federación. No se trata solo de quedar bien con el de afuera; el descuido en el mantenimiento también le pega a los jugadores de casa que tienen que lidiar con estos campos cada fin de semana.
Conclusión
Lo de Japón en las instalaciones de Tigres es el síntoma de un problema mucho más profundo. Sí, se solucionó el parche por hoy, pero el daño a la imagen ya está hecho. Habrá que ver si los "dueños del balón" en México realmente toman nota o si esto se queda como otra anécdota de mala organización. Al final, el tiempo corre y el Mundial no va a esperar a que arreglemos el pasto.
